Chosun Ilbo | El hanbok es mi alter ego y mi uniforme
El 6 de febrero de 2016, Chosun Ilbo publicó una entrevista con Kim Hyun Jung, pintora coreana conocida por su serie «Naesoong». La artista relató su experiencia al exponer vestida con hanbok en el Museo Metropolitano de Nueva York y al realizar una exposición pop-up y una performance en bicicleta en Times Square, y aseguró que en Nueva York comprobó que el hanbok es una prenda más elegante y competitiva que cualquier ropa de lujo.
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«En Times Square, en Nueva York, comprobé que el hanbok es una prenda elegante y llamativa a la que no puede acercarse ninguna ropa de lujo».
Lo dijo con voz vivaz la artista Kim Hyun Jung (28), vestida con una falda de hanbok hecha de retales de muchos colores. No lleva hanbok porque sea el Año Nuevo lunar: se lo pone, de media, tres o cuatro veces por semana. Empezó a llevarlo «por la pintura» y acabó convirtiéndose en su «uniforme».
Kim se hizo conocida con la serie «Naesoong» (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias), cuadros de mujeres que, vestidas con hanbok, dan rienda suelta a su lado más prosaico. Con el hanbok puesto se sientan de golpe en el suelo y comen ramen servido en la tapa de una cazuela de aluminio, o se apoyan en la mesa de billar y empuñan el taco. De la idea de «¿qué tal si lleva una prenda elegante y hace algo nada elegante?» surgió esta mujer de nueva generación vestida con hanbok. El público aplaudió esos cuadros descarados.
Al calor de su popularidad, Kim inauguró el día 9 del mes pasado una exposición en el Museo Metropolitano de Nueva York. Participó como artista invitada en «This is our future», el acto de la «Noche de los Coreanos de Nueva York» organizado por la Fundación del Museo de Historia de la Inmigración Coreano-Estadounidense (KAIHF). Aquella exposición le hizo mirar el hanbok con otros ojos. «Era la primera vez que iba a una exposición en el extranjero con hanbok. Todo el mundo se interesaba: qué es esta ropa, de dónde viene. Aprovechando el impulso, me fui con el hanbok a Times Square».
Allí hizo una exposición pop-up con el cuadro de la mujer que juega al billar vestida con hanbok. Alquiló una bicicleta y se paseó en ella por Times Square con el hanbok puesto. Se convirtió en una performance improvisada. «Las miradas de los turistas que llenaban la plaza se fueron al hanbok. Fue el momento en que me di cuenta de lo competitiva que es esta prenda. Eso sí, el vuelo de la falda se enganchó en la rueda de la bicicleta y tuve que cortarlo. Ja, ja». La artista añadió: «En adelante pienso hacer esculturas de mujeres con hanbok en impresora 3D y grabar vídeos para dar a conocer el hanbok en el extranjero».