Jungdo Ilbo | Una pintora oriental licenciada en Administración de Empresas: «Quiero bajar el umbral del arte»
El Jungdo Ilbo reprodujo un despacho de la agencia Yonhap News para presentar a la pintora oriental Kim Hyun Jung, única representante de las bellas artes en la lista «30 personas menores de 30 años más influyentes de Asia» de la revista económica estadounidense Forbes. El texto recoge su serie «Naesoong», con mujeres vestidas de hanbok, su doble titulación en Administración de Empresas y su concepción de un arte cercano al público.
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(Seúl = Yonhap News) Hwang Hee-kyung = La edición asiática de la revista estadounidense Forbes ha seleccionado y publicado recientemente su lista de las treinta personas menores de 30 años más influyentes de Asia (30 Under 30).
En una lista que incluye a los cantantes Jay Park, Jessica y Eric Nam, al futbolista Son Heung-min o a la arquera Choi Mi-sun, la pintora oriental Kim Hyun Jung (29) fue la única incluida en el apartado de bellas artes. Forbes explicó su elección señalando que es «una artista que desafía las convenciones establecidas a través de su obra».
En un encuentro reciente en Susong-dong, distrito de Jongno (Seúl), la artista comentó: «Ni yo misma sé bien por qué me seleccionaron», y añadió: «Supongo que en Forbes valoraron que la serie ‹Naesoong›, que despliega en clave de pintura de costumbres la historia de las mujeres de Seúl, muestra rasgos propios de una época y de un país, y también que soy muy activa en redes sociales».
En esa serie «Naesoong» (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias) aparece una joven vestida con hanbok. La mujer hace ejercicio con las máquinas del parque, juega al billar y asa panceta de cerdo. El rostro de la mujer es el de la propia artista.
Formada en la escuela secundaria y el bachillerato de artes y licenciada en pintura oriental por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Seúl, la artista cursó además, algo insólito en una pintora, una segunda titulación en Administración de Empresas.
«Se dice que ‹los pintores pasan hambre›, y a mí me picaba la curiosidad por la estructura del mercado del arte. Querer entender ese mercado fue la primera razón. La otra es que había entrado en la universidad con mucho esfuerzo, después de repetir el año de acceso, y allí me menospreciaban por ser de artes y por ser mujer. Así que mire cuáles eran las carreras con la nota de corte más alta: Medicina y Derecho, pero en esas no se podía hacer doble titulación, así que elegí la siguiente, Administración de Empresas».
Aquel estudio no resultó fácil. «Donde los demás estudiaban tres horas, yo necesitaba treinta para poder seguirlos. Fue durísimo. Pero, al estudiar tantos casos prácticos, aprendí muchos nombres de empresas, y eso me ayudó mucho después, al hacer colaboraciones con compañías. Ahora dirijo una empresa que se llama Centro de Arte Kim Hyun Jung y también me ayuda en la gestión de personal».
A diferencia de muchos artistas, que dudan en mostrarse ellos mismos más que su obra, ella se promociona con decisión. Utiliza todas las redes sociales; solo en Facebook tiene 110.000 seguidores. Acude siempre impecablemente vestida de hanbok a las entrevistas y no rechaza dar conferencias.
Por eso no faltan quienes la miran con recelo y dicen que «busca atraer la atención por cosas ajenas a la obra». En 2015 llegó a dictarse una multa contra una persona que la difamó en una comunidad en línea.
«Hay voces críticas muy fuertes, pero también mucha gente que me apoya. La mayoría de los estudiantes de Bellas Artes son mujeres y no tienen referentes. Hay muchas que andan perdidas. Todo el mundo considera el arte algo dificilísimo. Pensé que, si se trataba de bajar el umbral, no había que dejarse atar por las convenciones. Ojalá, cuando las obras salen de mis manos, reciban un trato valioso, y ojalá sirva de buen ejemplo para mis compañeras de Bellas Artes».
La artista, que tras su primera individual en 2014 presentó la segunda el año pasado, afirmó querer «contribuir a bajar el umbral del arte». Sus referentes son también artistas familiares para el gran público, como Andy Warhol, Jeff Koons o Takashi Murakami.
Eso no significa que abandone la reflexión seria sobre la obra. Se ha fijado el principio de dedicar la mitad del año a producir. En el doctorado estudia además las técnicas del retrato tradicional coreano.
«Al menos en pintar tengo confianza, así que quiero alegrar a otros con eso. Aunque trate el mismo tema, uso colores luminosos y vistosos. Quiero hacer obras que a primera vista te hagan pensar ‹vaya, qué descaro, qué graciosa› y que, al mirarlas mejor, resulten una comedia negra triste. Cuando las cosas no salen, me prometo volver al punto de partida, consolidar los fundamentos, estudiar y no perder el rumbo».