Sports Dong-A | [I Love Stage, de Yang Hyung-mo] «Quiero conquistar el mundo con la chica Naesoong»
En la sección «I Love Stage, de Yang Hyung-mo», Sports Dong-A entrevistó a la pintora oriental Kim Hyun Jung, incluida en la lista de Forbes de los treinta menores de treinta años más influyentes de Asia. La entrevista repasa el origen de la serie «Naesoong», sus resultados expositivos dentro y fuera de Corea, la serie Disney dirigida al mercado internacional y su idea de que un pintor es también «una empresa de una sola persona».
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Las exposiciones de la chica Naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias) —con una Cenicienta que pesca al príncipe con un zapato de cristal, entre otras obras— también han gustado en Estados Unidos, Alemania y China
«¿Quién es el modelo de la chica Naesoong? Al principio eran personas que me caían mal; con el tiempo se convirtieron en mi autorretrato…»
«¿Por qué?», «¿Y por qué eso?». Había una niña que preguntaba sin parar. Preguntaba tanto que los adultos decían que era «una cría maleducada». Si le mandaban algo que no quería hacer, lloraba, se revolcaba por el suelo y se plantaba. Lo único capaz de concentrar a esa niña curiosa y cabezota era la pintura.
Pasaron los años y aquella niña se convirtió en una pintora reconocida, y ahora estaba sentada ante mí como una mujer de veintitantos años con un hermoso hanbok.
La pintora coreana Kim Hyun Jung (28 años) ha sido incluida recientemente por Forbes, influyente medio económico estadounidense, en su lista de los treinta menores de treinta años más influyentes de Asia. Antes ya habían entrado bastantes estrellas del espectáculo y del deporte —G-Dragon, de Big Bang; la medallista de oro de patinaje artístico Kim Yuna, o el actor Kim Soo-hyun—, pero Kim Hyun Jung es la primera artista coreana de bellas artes que lo consigue.
Kim Hyun Jung ha trabajado con tenacidad sobre un mismo tema: el «Naesoong». Hay mucha gente que, sin saber su nombre, recuerda sus obras. En ellas aparece una mujer joven, aparentemente de veintitantos años, vestida con un hanbok juvenil. Y esa mujer se sale del guion con comportamientos que no encajan en absoluto con la elegancia y la contención del hanbok. Vestida de hanbok, conduce el escúter de reparto de hamburguesas de McDonald's o ejecuta un «massé» en un salón de billar. También es célebre la obra «Ay», en la que, mientras come fideos instantáneos hervidos en una cazuela de aluminio sirviéndose de la tapa, contempla desconcertada cómo el café de Starbucks se derrama sobre su bolso de lujo. Todas estas obras forman la serie «Naesoong».
●«¿Hay alguna razón para que un pintor pase hambre?»
Kim Hyun Jung vive unos veintitantos más ajetreados y azarosos que los de cualquier artista del espectáculo. No resulta raro que la hayan apodado «la ídolo de la pintura coreana». No es de esas artistas que se quedan mirando por la ventana con las manos a la espalda pensando que «algún día la gente reconocerá una buena obra». Ella sostiene, con descaro, que «un pintor es una empresa de una sola persona». En la Universidad Nacional de Seúl cursó Pintura Oriental y, como segunda carrera, Administración de Empresas.
«La madre de los cuadros que pinto soy yo. Pensé que tenía que saber al menos cómo crecen mis criaturas, a qué casa las adoptan y dónde viven. Por eso empecé a hacer esto sola. Si lo comparamos con una boda, sería algo así como una boda organizada por uno mismo, sin la ayuda de una empresa de bodas.»
Dicho de otro modo: su «empresa de una sola persona» nació de la curiosidad por saber quién compra sus obras y dónde y cómo se exponen. Kim Hyun Jung lo afirma sin rodeos: «No hay ninguna razón para que un pintor tenga que pasar hambre». Eso no significa que haya que hacerse inmensamente rico con los cuadros. Lo justo para poder hacer la siguiente exposición: ese es el límite mínimo de lo que ella entiende por «la razón por la que un pintor no debe pasar hambre».
Las exposiciones de Kim Hyun Jung tienen fama de ser «divertidas». «Las Olimpiadas Naesoong», en 2014, reunió el mayor número de visitantes desde la apertura del Gana Insa Art Center. «El parque de atracciones Naesoong», celebrada en marzo de 2016, fue un auténtico lleno: en 27 días la vieron 67.402 personas, con una media diaria de 2.496 visitantes. Es decir, cada día acudía a la sala tanta gente como para llenar por completo el aforo de la Ópera del Centro de Arte de Seúl, en Seocho-dong.
Ahora Kim Hyun Jung mira al exterior. Después de Nueva York, ha hecho exposiciones y conferencias en Berlín, y también ha estado en China.
«Es como una vocación de embajadora cultural. Me gusta muchísimo el hanbok. No es cosa de uno o dos años: si no me gustara, no podría vestirlo así. En las Historias de Naesoong está toda la historia de las mujeres de Seúl, ¿no? Y quiero mostrarla.»
Como buena «fundadora», la artista tampoco dejó de hablar del mercado. El mercado del arte coreano es pequeño, del orden de los 200.000 millones de wones. «Y, sin embargo, cada año se gradúan 20.000 estudiantes de bellas artes», señaló. La conclusión es que la respuesta hay que buscarla en los mercados extranjeros. La duda era si la historia de la chica Naesoong de Seúl funcionaría también ante el público internacional. Basta con fijarse en «Ay», su obra más conocida: el contraste entre los fideos instantáneos y el café de Starbucks es la clave del cuadro, pero hay muchas posibilidades de que el extranjero lo perciba justo al revés. Para él, los fideos instantáneos son un capricho caro y Starbucks, simplemente, el café asequible de cada día. Por eso Kim Hyun Jung pintó la serie Disney. Una Blancanieves que se hace un selfi ante Instagram en vez de ante el espejo, una Bella y una Bestia cargadas de bolsas de compras de lujo y una Cenicienta que lanza la caña hacia el príncipe usando el zapato de cristal como cebo entusiasmaron a los aficionados extranjeros.
«Al principio pintaba (como chica Naesoong) a las personas que me caían mal. Pero en algún momento descubrí que se estaban convirtiendo en un autorretrato, y eso me hizo sufrir. Cuando acepté que esas personas que me disgustaban era en realidad yo misma, todo se resolvió. El empleo, el matrimonio: no hay nada fácil en esta época para los jóvenes. Quiero aportar fuerzas para que cada uno se acepte tal como es y aguante con algo más de aplomo en el campo que le gusta.»
Al terminar la entrevista le pregunté a Kim Hyun Jung si las personas que le caían mal, y a las que al principio pintó como chica Naesoong, lo saben. La artista se echó a reír con toda inocencia: «Todavía no lo saben».
[Pie de foto] Kim Hyun Jung, que afirma que «la figura de mis obras es mi autorretrato», posa vestida con un hanbok. En la imagen pequeña, su obra más conocida, «Ay». Kim Jin-hwan, fotógrafo, kwangshin00@donga.com