Chosun Ilbo | [La radio pintada de Kim Hyun Jung (13)] Buen trabajo, también hoy
Kim Hyun Jung presentó la obra «Naesoong: buen trabajo, también hoy» en «La radio pintada de Kim Hyun Jung», su columna en el diario Chosun Ilbo. Citando el poema «Otoño tardío», de Jang Eui-soon, y a partir de una anécdota en el parque cercano a su estudio, la artista transmite el sentido de ese pequeño valor con el que uno se da ánimos a sí mismo.
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«Otoño tardío»
Persiguiera lo que persiguiera,
me persiguiera lo que me persiguiera,
siempre caminaba sin avanzar:
todo era vagar sin rumbo.
(fragmento omitido)
De nuevo pasa la estación
y el año va declinando,
y en el largo sollozo de las hojas caídas
también estaba allí mi alma temblorosa.
—Jang Eui-soon—
Empiezo este texto presentando «Otoño tardío», de Jang Eui-soon, un poema bueno para leer en esta estación en que caen las hojas. ¿De dónde viene esa inquietud indefinible que nos asalta en otoño? Solía quedarme pensativa sin entender el motivo, pero ahora creo que empiezo a comprenderlo un poco. ¿No será por esa angustia de sentir que el año se acaba y que uno no ha conseguido nada digno de mención? Aun así, quiero dedicar unas palabras de ánimo a todos los que también hoy intentamos vivir con empeño.
«Buen trabajo, también hoy»
Esta obra recoge un momento en que quise darme ánimos a mí misma. Un día de otoño, mientras pintaba, salí a pasear un rato escuchando música para aliviar la sensación de ahogo. En el parque cercano a mi estudio había un banco de pesas y me senté en él. Con curiosidad por saber cuánto pesaba la barra intenté levantarla, y al no moverse fácilmente me puse terca. Con un grito de esfuerzo, ¡clanc!, el contrapeso se movió. Y al mismo tiempo, ese ánimo abatido sin saber por qué se aligeró de golpe. Después de levantar un peso equivalente al mío, me llegaron la confianza y las ganas. No es la sensación de poder hacerlo «bien»: basta con saber que puedo hacerlo para que nazca el valor.
En ese instante todo me pareció perfecto. El cielo, tan alto y limpio que quitaba el aliento, el aire fresco, el sol templado y, resonando en mis oídos, «Buen trabajo, también hoy», de Okdal. Con las ganas de intentarlo una vez más, regreso al estudio con paso decidido.
¿Con qué plan hay que vivir la vida de pintora, de persona que pinta? ¿Serán mejores los contenidos de los cuadros cuanto más accidentada sea la vida del pintor? La vida de un pintor tendrá muchos momentos alegres y felices, porque ha elegido lo que le gusta, pero también llegarán los momentos duros. Me prometí caminar pensando solo en el destino cada vez que eso ocurriera y, aunque ahora ande dando vueltas porque no veo con claridad lo que tengo delante, ¿no llegaré algún día a ser la persona que quiero ser si avanzo con un propósito nítido?
Me reafirmo en no perder nunca el ánimo del principio y en mantener el espíritu de aquel primer momento en que me lo propuse.