Chosun Ilbo | [Radio pictórica de Kim Hyun Jung (1)] «La chica Naesoong» que patina en hanbok
La pintora coreana Kim Hyun Jung presentó, en la primera entrega de su columna seriada «Radio pictórica de Kim Hyun Jung» en Premium Chosun de Chosun Ilbo, el trasfondo de la creación de la obra 〈Naesoong: Camino despejado〉. Explicó que expresó, con la imagen de una mujer que patina vestida de hanbok, su determinación de superar el ánimo encogido por la mirada ajena y avanzar en su propia dirección.
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El camino que recorro, ese es mi «camino despejado»
Las gotas de lluvia golpean sin descanso el cristal del coche durante toda la tarde. Aunque la lluvia ha provocado algo de atasco, para ser el tiempo que cierra un largo puente tiene bastante encanto. A diferencia de las gotas que caen con calma, las indicaciones del navegador, que busca afanoso el destino, parecen, no sé por qué, impacientes. Antes de salir, el navegador me propuso tres caminos: «ruta óptima», «carretera gratuita» y «tiempo mínimo».
Por lo general estos tres caminos suelen ser distintos, pero a veces coinciden. El navegador, que vaciló un instante al ver que el camino que había elegido estaba atascado, me guía de inmediato por otra ruta. Sentí en esa flexibilidad una curiosa «humanidad» y, en el fondo, me pareció admirable esa forma de corregir con audacia el objetivo fijado.
También nosotros, como el navegador, vivimos decidiendo siempre nuestra dirección y repitiendo el momento de la elección. Tras una elección espera otra decisión, y estas también apremian a elegir. Conducir, por ejemplo, es una sucesión de elecciones. De las tres que propuso el navegador, elegí la «ruta óptima», y a continuación llegó el momento de elegir entre escuchar el canal de música clásica de la radio para concentrarme o la charla de los locutores famosos por su labia para aliviar el aburrimiento. Al final, en esta elección ganó el aburrimiento. Con las divertidas palabras del locutor, sin darme cuenta, se me escapa la risa.
En realidad, quizá pueda decirse que a los veinte años no existe la «elección sabia». Las elecciones no siempre fluyen hacia donde uno piensa, y sus resultados suelen desviarse de lo previsto. Por eso, tan importante como la elección es la perseverancia para consolidarla con firmeza y sin vacilar. Los métodos de memorización rápida y los libros de autoayuda que prometen que con unas horas de inversión se logra cualquier cosa nos tientan, pero ¿por qué estas cosas acaban siempre siendo un espejismo pasajero? Leyendo estos libros se obtiene, más bien, una pequeña revelación.
«Es raro que algo salga a la primera».
Si alguna vez se obtiene un resultado con facilidad, dudemos por un momento de si es de verdad nuestro. Porque se desvanece tan deprisa como el poco tiempo que costó conseguirlo.
Lo mismo ocurre al pintar. El boceto que se dibuja en capas superpuestas requiere decenas de líneas a lápiz, y en él se funden las horas de reflexión sobre la composición y de empatía precisa con el personaje. Al reunir esas innumerables reflexiones para decidir, trazar líneas exactas, colorear con esmero y repetir la aplicación de papel hanji, poco a poco va apareciendo, como en un espejo, la imagen de mí misma que quiero expresar.
Cuando realizaba esta obra estaba encogida por las miradas y los juicios de los demás. Pero expresé, con la sensación refrescante de patinar sobre ruedas, mi deseo de vencer ese ánimo apocado, liberarme de la mirada ajena y avanzar hacia mi propia meta.
Aunque la elección del propósito y la dirección sea torpe, si reflexionamos en silencio sobre los criterios de nuestra elección y soportamos el tiempo físico necesario, el boceto de la vida irá apareciendo poco a poco, y si sobre él vamos aplicando capa a capa nuestros propios colores, quizá nazca una obra llamada «yo» mejor de lo que pensábamos. Porque el camino por el que avanzo es precisamente mi camino despejado.