Kim Hyun Jung, pintora coreana ARTIST Hyunjung KIM

Weekly Gonggam | En el nuevo año 2022, la esperanza sigue siendo la juventud

Medio Weekly Gonggam Categoría Revistas y publicaciones periódicas Publicado el 2022.01.01 Código de referencia MI213

Entrevista a la pintora coreana Kim Hyun Jung publicada en el especial «En el nuevo año 2022, la esperanza sigue siendo la juventud» del número 636 (enero de 2022) de Weekly Gonggam, editada por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo. La artista, conocida como «el ídolo de la pintura coreana» por su «serie Naesoong», habla de su actividad en redes sociales y de sus colaboraciones con empresas, de su postura prudente ante los NFT, de la responsabilidad que siente como artista incluida en los libros de texto y de su sueño de ser una «divulgadora cultural» que dé a conocer la pintura coreana en el mundo. Texto: Won Nak-yeon. Fotografía: Kwak Yun-seop.

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Especial · En el nuevo año 2022, la esperanza sigue siendo la juventud

«Intenten asimilar rápido todos los cambios, pero no persigan solo lo vistoso de la superficie»

La pintora Kim Hyun Jung, «el ídolo de la pintura coreana»

Escuela Secundaria y Bachillerato de Artes Sunhwa y licenciatura en el Departamento de Pintura Oriental de la Universidad Nacional de Seúl. En 2013, las trece obras de su exposición de debut 〈Historias de Naesoong〉 se venden en dos días. En 2016, su exposición individual 〈Parque de Atracciones del Naesoong〉 marca el récord nacional de visitantes con 67.402 personas. En 2017, la revista económica estadounidense 〈Forbes〉 la incluye entre los «30 menores de 30 años más influyentes de Asia».

Visto solo el currículum, parecería que Kim Hyun Jung (35) ha corrido por una autopista sin fracasos, pero ella confiesa que, como cualquier joven, sufrió con dureza los dolores del crecimiento. Tras una época escolar de competencia especialmente feroz, no podía sino ser sensible a la mirada y a la valoración de los demás. Llegó a padecer depresión por el desagrado que le causaban quienes sonríen de frente y ponen otra cara por detrás. La «serie Naesoong» nació de expresar en cuadros el naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias) de esas personas distintas por fuera y por dentro.

200.000 seguidores en redes y colaboraciones con empresas

Entrevistada el 23 de diciembre de 2021 en la oficina del Kim Hyun Jung Art Center, en el distrito seulés de Seocho, la artista explicó: «Cuando representé en cuadros los comportamientos poco distinguidos de una joven vestida con un distinguido hanbok, me di cuenta de que yo no era distinta de esas personas; entonces se me fue la dureza del corazón y también pude superar la depresión». Y añadió: «Quería decir algo así como: "a mí me pasa esto, ¿a ti también, quizá?", "somos seres que no pueden evitar ser así, ¿no deberíamos querer también esta parte de nosotros?"».

El epíteto que la define es «el ídolo de la pintura coreana». Ella lo interpreta así: «Cuando se piensa en un pintor viene a la cabeza alguien de mediana edad; creo que me llaman ídolo porque soy joven y porque, como los cantantes, se ha formado una cultura de fans». Kim Hyun Jung tiene 200.000 seguidores en redes sociales. La razón de su intensa actividad allí es prestar atención a su época y conocer de inmediato la reacción del público. Hablando directamente con él consigue además ideas que no se le habían ocurrido. Los comentarios que reciben sus obras inyectan tensión a su vida. «Cuando una obra no sale como quiero, en las redes recupero la motivación y la confianza y puedo volver a concentrarme en pintar», dice. «Hasta el punto de que se han convertido en parte de mi trabajo.»

Deseosa de que el arte, como la música, pueda ser disfrutado con facilidad por el público en su vida diaria, afirma: «El momento en que una obra se completa no es cuando termino de trabajarla, sino cuando se comunica con el espectador». De ahí también su implicación en las colaboraciones con empresas. Ha realizado trabajos publicitarios para productos muy diversos —tarjetas de crédito, bebidas, champú— y hace poco convirtió el diseño del envase del yanggaeng de una empresa de dulces en un biombo pintado que reinterpreta en clave contemporánea el 〈Ilwolobongdo〉 (el sol, la luna y los cinco picos) y el 〈Sipjangsaengdo〉 (los diez símbolos de la longevidad).

«La colaboración con empresas tiene la ventaja de compensar una característica del arte: que, fuera de una exposición, resulta difícil la comunicación bidireccional entre artista y público», sostiene. «Para que el arte se convierta en una cultura popular como la música, hay que prestar una atención activa a los medios comerciales.»

Abierta a las nuevas tecnologías… pero negativa ante los NFT

Otra razón de su actividad en redes es que la comunicación con gente diversa le permite acceder a información y tecnologías nuevas. «En la era de la cuarta revolución industrial, el arte no puede ser una excepción», asegura. Un cuadro pintado por Deep Dream, el pintor de inteligencia artificial (IA) de Google, se subastó por cien millones de wones. El proyecto de IA «The Next Rembrandt» imitó y reprodujo el estilo característico de Rembrandt, desde la composición y el color hasta la textura del óleo. Su postura es que, en lugar de dar la espalda a los cambios de la época, hay que aprovechar bien tecnologías como la realidad aumentada (AR) o la realidad virtual (VR) para intentar trabajos interesantes, porque pueden ser una oportunidad de abrir un campo nuevo, como el videoarte de Nam June Paik.

En 2013, al oír que el entonces presidente estadounidense Barack Obama mencionaba en su discurso sobre el estado de la Unión la industria de la impresión en tres dimensiones (3D), realizó una chica Naesoong con impresora 3D, y también desarrolló juguetes de papel (figuras de montaje hechas de papel) para que los niños pudieran jugar con ellas. «Es una suerte haber nacido en un país que cambia rápido y que refleja esos cambios de inmediato», dice, y añade: «El sector creativo de nuestro país se desarrollará en formas aún más diversas, y creo que es importante esforzarse por asimilar rápido todos esos cambios».

Su manera de representar también ha cambiado mucho. Antes trabajaba sobre todo con la línea y el relieve, técnicas tradicionales coreanas, y últimamente mezcla el claroscuro. A diferencia de sus obras iniciales, en las que el fondo era solo espacio vacío para estimular la imaginación del espectador, ahora representa también el fondo de forma activa.

Aunque le gusta el reto, no acepta todos los cambios. En 2021 el mundo del arte vivió la fiebre de los NFT (tokens no fungibles) y del comercio de obras digitales. En la casa de subastas Christie's, una obra del artista digital Beeple se vendió por 69,3 millones de dólares (unos 78.300 millones de wones), y en la primera subasta de arte NFT celebrada en Corea causó sensación la venta de una obra de Mari Kim por 288 ethers (unos 600 millones de wones).

Pero Kim Hyun Jung dice: «Los NFT no son algo técnico que se use en la obra, sino algo relativo a su precio, así que soy prudente». Y añade: «Una obra me lleva unos seis meses desde la concepción de la idea, y quiero enviarla a un sitio donde de verdad se la quiera; no deseo que las obras de arte se vean simplemente como objeto de inversión o especulación».

Fuerte sentido de la responsabilidad como «modelo» presente en los libros de texto

Por eso tampoco saca su obra a las casas de subastas: cree que dejarse cegar por el dinero puede llevar a la ruina y que uno no debe ir a por el gran pelotazo. Cuenta que, cuando ve la luna llena, reza: «Que mis resultados sean exactamente los que corresponden a mi esfuerzo».

Aunque a los veinte años ya recibía valoraciones del tipo «ha marcado un hito en la pintura coreana», ella dice que «recibir demasiada atención también puede volverte infeliz en un instante» y prefiere ser una pintora constante y de largo recorrido.

«En pintura se dice que incluso alguien de cuarenta años es un artista emergente. Así que yo soy casi una artista recién nacida. Aún me queda mucho tiempo por delante en el que tengo que aguantar y no hundirme.»

Las obras de Kim Hyun Jung aparecen desde 2015 en distintos libros de texto de arte de secundaria y bachillerato. Durante toda la entrevista se apreció su sentido de la responsabilidad como «modelo» para los estudiantes que aprenden arte viendo sus obras. «Los alumnos a los que conocí dando clases particulares de preparación al acceso universitario, cuando yo era estudiante, eran en su mayoría escépticos ante la pintura como profesión», dijo. «El punto de partida de mi carrera fue el deseo de ser para ellos una buena veterana y un "modelo".»

Actualmente da clase en varias universidades y siente mucha pena por haber tenido que pasar a la enseñanza en línea a causa de la COVID-19. «Doy clase en la universidad no por dinero, sino para recibir energía de los estudiantes, y en línea no es fácil. Me dan lástima los alumnos que no pueden vivir la vida universitaria.»

Por otro lado, también echa algo en falta en los estudiantes que hoy estudian arte.

«No hay que perseguir solo lo vistoso de la superficie; solo si uno construye con solidez las bases desde dentro no se derrumba. Muchas veces pienso que ojalá aprendieran esa actitud. Me da reparo dar estos consejos por si suenan a sermón de viejo; será que me estoy haciendo mayor.»

Sueña con ser una «divulgadora cultural» que dé a conocer la pintura coreana al mundo

El K-pop, las series y el cine de nuestro país se comparten con el mundo, pero la realidad es que el arte tiene una base popular comparativamente menos sólida. En especial, la pintura oriental y la pintura coreana no reciben atención. Kim Hyun Jung, que sueña con ser una «divulgadora cultural» que dé a conocer ampliamente al público el atractivo y la belleza de la pintura coreana, tiene el plan de trabajar activamente este año para difundirla en el mundo.

Cuenta que le impresionó lo que oyó hace poco, en una reunión de artistas vinculados a la ola coreana, de labios de un coreógrafo de K-pop. «Decía que el factor del éxito del K-pop no hay que buscarlo en lo auditivo, sino interpretarlo en clave visual. Yo pienso lo mismo: si se busca lo común al K-movie, al K-drama, al K-beauty, al K-fashion y al resto de la ola coreana, todo es visual.»

Por eso ve posibilidades también para un K-art hecho por coreanos, «gente de manos hábiles y ojo afilado». Y considera un gran activo para ese K-art que haya muchos artistas dedicados a pintar pintura coreana con la sensibilidad singular de nuestro país. Afirmó que en el futuro quiere dar a conocer en todo el mundo el atractivo y la belleza de la pintura coreana con una imaginación ingeniosa e ideas inagotables.

«Cuando yo era pequeña, si alguien decía que quería ser cantante lo señalaban con el dedo y lo llamaban "ttantara" (término despectivo para los artistas del espectáculo); hoy, si un niño dice que quiere ser cantante, lo mandan a una academia. Si uno se pregunta por qué ha cambiado, es porque han aparecido figuras como IU, auténticas "pymes andantes de una sola persona". Ojalá se cree también un círculo virtuoso en el que los pintores no pasen hambre y la profesión gane valor.»

Esa es también la razón de su interés por los derechos de autor sobre las imágenes. En la música, tras un largo esfuerzo, la gente es consciente de los derechos de autor, pero la realidad es que sobre la imagen de una pintura esa conciencia es escasa. «Están apareciendo instituciones e instalaciones relacionadas con los derechos de imagen, pero aún falta un sistema que los proteja de forma transparente y justa», sostiene. «También en los concursos y en los programas de apoyo público hacen falta mejores sistemas de documentación en cuanto a la selección de contenidos y la conservación de datos.»

Kim Hyun Jung, que desea que en este 2022 más personas disfruten de la belleza y del placer de contemplar el arte, expresó su esperanza así: «La vida es áspera y con la COVID-19 se ve poco la risa, pero, si al menos cuando miran mis cuadros dicen "qué gracia" o "qué atrevido", me sentiría realmente feliz».

Texto: Won Nak-yeon. Fotografía: Kwak Yun-seop