Kim Hyun Jung, pintora coreana ARTIST Hyunjung KIM

ELOQUENCE | La historia del Naesoong de la artista Kim Hyun Jung

Medio ELOQUENCE Categoría Revistas y publicaciones periódicas Publicado el 2013.09.01 Periodista / Programa Han Nuri (editora), Na Jhin (fotografía) Código de referencia MI020

El número de septiembre de 2013 de la revista de estilo de vida <ELOQUENCE> dedicó a Kim Hyun Jung un especial de entrevista en inglés, «Hyunjung Kim» (pp. 20-25), y una versión en coreano (pp. 26-27). En forma de entrevista aborda la intención de la serie «Naesoong (Feign)» —figuras vestidas con hanbok que disfrutan de las compras y cuyos desnudos se transparentan bajo la tela— y la opinión de la artista sobre su lectura sexual, la inspiración recibida de Do Ho Suh y Takashi Murakami y las dificultades económicas de una artista joven. Editora: Han Nuri; fotografía: Na Jhin.

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[Portada / página de título] Hyunjung Kim

EDITORA: HANNURI KIM

IMÁGENES CEDIDAS POR: HYUNJUNG KIM

FOTOGRAFÍA: NA JHIN

WWW.ARTISTJUNGA.BLOG.ME

[Entrevista, versión original en inglés]

Cuando se piensa en el hanbok, el traje tradicional coreano, hay ciertas expectativas. Hyunjung Kim desafía esas expectativas a propósito y pinta cuadros que muestran el hanbok en una clave cotidiana y distendida. Lo que da a la imagen un aire irónicamente aún más encantador es probablemente el propio personaje de la artista: una mujer coreana moderna que disfruta de las compras y no puede vivir sin su móvil. Eloquence se reunió con esta artista joven e ingeniosa para una conversación reveladora.

Los elementos del hanbok tienen un papel importante en su obra. ¿Cómo surgió?

La función más importante del hanbok es subrayar «el impacto de las expectativas compartidas». La serie Naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias) empezó con mis reflexiones personales sobre las suposiciones falsas y sobre las personas que actúan de forma distinta por dentro y por fuera, y poco a poco lo estoy desarrollando hacia una confesión más personal y una afirmación general que socava los estereotipos. Las obras muestran prendas delicadas, que normalmente se llevan en ocasiones festivas, en situaciones más bien atípicas, a menudo humorísticas, y combinadas con objetos modernos que anulan el derecho a juzgar. Estos contrastes están presentes, por supuesto, en otras prendas, pero a mí me gustan mucho las líneas y los colores, los patrones y los accesorios del hanbok coreano. Esos atributos singulares son más que suficientes para encender mi expresividad como artista.

Sus cuadros muestran a menudo la doble cara de las mujeres. ¿Hay algo que se «finge» ahí?

Si se busca la palabra «naesoong», dirá algo así como «parecer tímido por fuera pero ser en realidad artero». Pero, como se ve en su propia pregunta, la mayoría de la gente asociará de forma natural la palabra con la imagen de una mujer, aunque, evidentemente, no tiene género. Estoy de acuerdo en que es una expresión que en nuestra sociedad encaja mejor con una mujer que con un hombre, pero no creo que sea un rasgo exclusivamente femenino. Creo que es un impulso social bastante común: buscar la confirmación de los demás y esconder las debilidades propias, lo que produce esa «disonancia». A veces aparece de un modo casi instintivo, pero también creo que la gente sacrifica una parte de sí misma, de su propia identidad, por conveniencia social. Aunque concebí Naesoong como expresión de mi descontento con las personas pretenciosas y como un deseo de expresión pictórica, ahora se ha convertido para mí en un tema psicológico y filosófico.

Las piezas que muestran partes del cuerpo desnudo bajo el hanbok son especialmente memorables. Podrían interpretarse en clave sexual.

A menudo pienso que las mujeres tienen que esconder sus deseos inherentes y su verdadera naturaleza más que los hombres. Como he dicho antes, creo que el fingimiento está más asociado a la mujer y, sinceramente, creo que esa es la realidad. Hay una parte de mí que eligió pintar mujeres porque he vivido esas cosas en carne propia. Pero el desnudo está ahí para expresar que la gente se viste solo para adornarse, para mostrar que tiene un núcleo limpio. Es un elemento muy importante. El espectador puede ver, a través del tejido semitransparente, la esencia de la persona, y las siluetas indican la posibilidad de que el personaje alcance ese núcleo. Desde la perspectiva de que mis cuadros muestran «el núcleo esencial de la mujer», ¿de verdad se puede pensar que estaba lanzando un mensaje sexual?

La serie Naesoong es bastante conocida, pero ¿qué otros trabajos había hecho antes?

La serie Naesoong puede verse por completo como un estudio de mi propia personalidad. Antes me preparaba para ese proceso de búsqueda; es decir, hacía mi propia versión de «El pensador». Cuando estaba en ese proceso de definirme, pensando y reflexionando, sentía que estaba aislada en mi propio planeta, muy como el Principito, y el cuadro «Asteroide: sumida en pensamientos» habla de ese periodo.

Parece que le fascinan la artesanía y las técnicas asiáticas. ¿Cómo adquirió esas destrezas y de dónde saca la inspiración?

Hace diez años leí un libro titulado «Lecciones especiales sobre la pintura coreana», de Oh Ju-seok. Destacaba sobre todo obras de Kim Hong-do y me conmovió nuestra magnífica tradición y su belleza artística. El ingenio y la observación minuciosa de sus obras «El niño bailarín» y «Lucha» me hicieron querer igualar sus trazos vivos. Creo que ahí está enraizada buena parte de mi ambición. Aprendí que un solo movimiento puede decidir un cuadro, y eso se ve especialmente en la pintura a la tinta. Es una cuestión de la sensibilidad del artista, de su capacidad de expresar un trazo decisivo y alcanzar así la cima de la montaña.

Háblenos de las dificultades a las que se enfrenta como artista joven en Corea y de lo que la hace perseverar.

Para una artista joven, un problema es, por supuesto, el dinero. Puede que lo diga demasiado abiertamente, pero creo que en Corea la escala del mercado del arte no es en general lo bastante grande, y la falta de demanda plantea inevitablemente un problema. Trabajar como pintora es más que gratificante, pero cada vez que me doy cuenta de que tengo apuros económicos me frustra. Y, sin embargo, estoy infinitamente agradecida a mis amigos y a mi familia, que me apoyan, y a todos los que aprecian mis obras y me respaldan. Así sé que puedo seguir, que tengo que seguir. Además, quisiera aprovechar esta ocasión para decir a quienes visitan mi blog que cada mensaje y cada comentario son también una gran fuente de apoyo.

¿Hay artistas de los que saque inspiración?

Do Ho Suh y el artista japonés Takashi Murakami me están ayudando a definir mi propio camino. Las reinterpretaciones que hace Do Ho Suh de elementos de la belleza coreana me hacen asentir ante sus explicaciones lúcidas. Me gustaría tomar nuestro arte, nuestros hanbok y el hanji (papel tradicional coreano) y presentar con orgullo su belleza sutil por todo el mundo. Y Takashi Murakami es un artista cuyas obras me han enseñado que el arte puede coexistir con la industrialización capitalista y seguir formando parte de nuestra vida diaria. Uno de mis sueños es ver el arte tan integrado en la vida de todos como la música, verlo como una base de alegría al alcance de cualquiera. Él me mostró que el arte puede convertirse en una manera de instalarse en el terreno industrializado.

Parece que en sus obras puede verse su propio estilo de vida. ¿Qué tipo de persona es usted?

Eso lo dejaría por completo en manos del espectador. La verdad es que me gustan las compras y las cosas muy animadas, pero, por otro lado, disfruto estando sola y, como cualquier artista, soy una persona más bien emotiva. Puede que este sea el momento adecuado para desahogarme —como chica a la que le gustan las cosas animadas— sobre la expresión «chica doenjang» (literalmente, «chica de la pasta de soja», dicha de quien se gasta más de lo que puede en lujos). Creo que es denigrante y que reprime el deseo de las mujeres de una vida luminosa y vívida. Todo el mundo tiene esos deseos, no solo las mujeres. Me gustaría ver más confianza y más aceptación de los gustos y las preferencias de cada uno. Es una de las cosas que descubrí sobre mí misma durante mi proceso de trabajo.

¿Qué clase de artista le gustaría ser?

Me gustaría ser una artista que rasque a la gente donde le pica. Suelo responder a esta pregunta diciendo que «los artistas son personas que expresan los deseos de los demás». Los artistas son más sensibles y emocionalmente intensos que otras personas. Son capaces de expresar lo que otros quizá no logren ni entender de entrada, o cuestiones con las que se identifican pero no saben cómo sacar afuera. Los artistas son profesionales. Intento ser una persona sensible y atenta al mundo, dispuesta a interactuar y apasionada por la vida.

[Imágenes] 1: 〈Naesoong: 1 de la madrugada〉, 2012 / 2: 〈Naesoong: retrato del yo interior〉, 2012

[Imagen] 〈Naesoong: revuelo〉, 2013

[Página de gran cita] «Desde la perspectiva de que mis cuadros muestran “el núcleo esencial de la mujer”, ¿de verdad se puede pensar que estaba lanzando un mensaje sexual?»

(Pie de página en la versión coreana) Dado que lo que se puede mirar directamente en mis cuadros es «el interior de la mujer», ¿se puede decir que haya un mensaje sexual?

[Entrevista, versión en coreano]

Hay una imagen convencional que solemos esperar cuando nos enfrentamos al hanbok, el traje tradicional. Pero los cuadros de Kim Hyun Jung ignoran por completo la tensión que proviene del hanbok y muestran su propia figura en un registro absolutamente cotidiano. La razón de que el personaje resulte a la vez irónico y más adorable está probablemente en que su autorretrato —una mujer a la que le gustan las compras y que vive pegada al móvil— es la imagen inconfundible de la mujer coreana contemporánea. Eloquence se reunió con Kim Hyun Jung, artista de 26 años de notable ingenio y perspicacia, para conversar con ella.

El hanbok parece un elemento muy importante en su obra. ¿Hubo algún motivo para empezar a pintarlo?

La función más esencial que tiene el hanbok en mis cuadros es que sugiere «un impacto contra las ideas recibidas». 〈Naesoong〉 partió de mis dudas personales sobre la mirada convencional y sobre las personas que son distintas por fuera y por dentro, y ahora lo estoy desarrollando hacia el impacto contra las ideas recibidas y la confesión de mi propia esencia. El contraste entre un hanbok elegante y solemne, propio de un rito, y una conducta cotidiana y algo ridícula, y el contraste entre la prenda tradicional y los objetos modernos, muestran que las ideas que tenemos pueden repetirse a veces sin crítica alguna. En realidad, ese contraste podría mostrarse con otras prendas, pero a mí, en lo personal, me gustan muchísimo las líneas y los colores de nuestro hanbok, sus patrones y los adornos que lo acompañan. Ese encanto singular basta de sobra para estimular el deseo expresivo de una artista.

En su obra destaca una mirada ingeniosa sobre la doble cara de las mujeres. ¿Qué piensa usted de este «naesoong»?

El significado que da el diccionario a naesoong es «parecer dócil por fuera y ser astuto por dentro». Pero, como se va viendo ya desde la pregunta, la asociación natural de la mayoría de la gente parece ser que a «naesoong» le sigue «mujer». Sin embargo, naesoong es, desde su propia definición, neutro en cuanto al género. Creo que en nuestra sociedad se acepta como una palabra que va más con las mujeres, pero no por ello es patrimonio exclusivo de ellas. Al contrario, pienso que el naesoong es una «disonancia» frecuente que surge cuando las personas comunes, movidas por el deseo universal de ser reconocidas por los demás, esconden sus partes menos presentables y quieren mostrar una buena imagen. Es algo que aparece casi por instinto pero, al final, también me parece un fenómeno en el que el individuo cede la identidad de su yo ante las ideas recibidas de la sociedad. Cuando concebí 〈Naesoong〉 partí de cierta rabia hacia las personas que fingen y del deseo de caricaturizarlas, pero, a fuerza de pensar mientras trabajaba, ahora el naesoong se ha convertido para mí en un objeto de análisis psicológico y filosófico.

Resulta impresionante que represente el desnudo transparentándose bajo el hanbok. Podría interpretarse como un mensaje sexual.

Hay momentos en que pienso que, por ser mujer, en nuestra vida hay más ocasiones que para otros en las que hay que ocultar los propios deseos y la verdadera manera de ser. Como decía antes, el naesoong se acepta como algo que va más con las mujeres y, de hecho, esa parece ser la realidad. Como mujer he sentido eso en carne propia, y en parte por ello el personaje de 〈Naesoong〉 es una mujer. Pero pintarla desnuda tiene un sentido importante: ir más allá de la ropa, ese telón con el que el personaje se adorna, para mostrar su esencia desnuda. El espectador puede asomarse al interior del personaje atravesando el hanbok semitransparente, y la silueta que se deja ver y no ver simboliza la posibilidad de acceder a su esencia. Dado que lo que se puede mirar directamente en mis cuadros es «el interior de la mujer», ¿se puede decir que haya un mensaje sexual?

La serie 〈Naesoong〉 es muy conocida, pero ¿qué hacía antes?

El principio y el final de la serie 〈Naesoong〉 son una indagación sobre la esencia del «yo», y antes de 〈Naesoong〉 solía tratar ese momento de búsqueda de forma más directa. Por ejemplo, pinté una versión propia de «El pensador». Cuando me hundía en reflexiones y pensamientos profundos —incluso en fantasías— sobre la esencia del «yo» y sobre el mundo, tenía la sensación de estar construyendo un mundo independiente (un asteroide), como el Principito, y la obra «Asteroide: sumida en pensamientos» capta y expresa ese momento de inmersión y lo que sentí entonces.

Da la impresión de estar muy fascinada por las técnicas y los materiales de la pintura oriental. Nos interesa saber cómo llegó a ellos y qué le atrae.

Hace diez años leí el libro «Lecciones especiales sobre la belleza coreana», del profesor Oh Ju-seok. Es un libro que comenta e ilumina sobre todo las obras del maestro Kim Hong-do desde la perspectiva de la belleza coreana, y entonces me conmovió muchísimo la tradición hermosa y excelente de nuestro arte coreano. Quise alcanzar el ingenio y la fina capacidad de observación del maestro Kim Hong-do que se ven en 〈El niño bailarín〉 y 〈Lucha〉, así como su manejo palpitante del pincel, y creo que ese deseo me llevó a insistir en las técnicas y los materiales propios de la pintura oriental. El atractivo objetivo de la pintura a la tinta sería la serenidad que da la tinta asentada de forma transparente y suave sobre el hanji. Y, desde el punto de vista de la artista, su atractivo está en que cada trazo aplicado con el pincel es tan importante que determina la impresión de la obra y exige, por tanto, una concentración y una delicadeza extremas. Al final es una cuestión de realización como artista: cuando consigo un trazo muy difícil, siento que he llegado a la cima de una gran montaña.

Cuéntenos las dificultades que afronta como artista joven en Corea y qué la impulsa a seguir trabajando pese a ellas.

La dificultad real de una artista joven es, sin duda, el dinero. Puede que lo exprese de forma demasiado descarnada, pero el origen del problema es que el tamaño del mercado del arte en nuestro país no es todavía tan grande y la demanda de obras e imágenes es limitada. Cuando trabajo como artista soy realmente feliz, pero cuando compruebo que en el mundo del capital los artistas jóvenes somos los débiles siento frustración. Aun así, lo que me permite continuar es el interés de quienes aman mis obras y el apoyo y el ánimo de mi familia y de mis allegados. Por gratitud hacia ellos, incluso en los momentos duros en que querría abandonar, me exijo a mí misma seguir. Y quisiera aprovechar esta ocasión para decir que el interés de quienes me dejan mensajes en el blog da a una artista mucha más fuerza de lo que se imagina.

¿Hay artistas que la inspiren?

Do Ho Suh y el artista japonés Takashi Murakami me señalan una dirección como artista. Del maestro Do Ho Suh me parece admirable que cree una belleza con la que cualquiera puede identificarse reinterpretando elementos de la belleza coreana. Yo también quiero presentar con orgullo en el escenario mundial la belleza singular de nuestra pintura a la tinta, del hanbok y del hanji, y lograr que se reconozca. Y Takashi Murakami es el artista representativo de que el arte puede convivir con el comercio del capitalismo e impregnar nuestra vida diaria. Uno de mis sueños es contribuir a que el arte, como la música, forme parte de la vida y esté al alcance de cualquiera en la base de lo cotidiano. Él demostró que penetrar en el terreno comercial también puede ser un método para el arte.

Uno tiene la sensación de estar viendo su vida diaria a través de sus obras. ¿Qué tipo de persona es usted?

La imaginación concreta es algo que quiero dejar desde el principio en manos del espectador. En realidad me gustan las compras y las cosas vistosas, pero por otro lado me gusta pensar a solas y tengo una sensibilidad tan aguda como la de cualquier artista. Y, llegados a este punto, como mujer a la que le gustan las cosas bonitas y vistosas, quiero decir algo sobre la expresión «chica doenjang» (literalmente, «chica de la pasta de soja», dicha de quien se gasta más de lo que puede en lujos): me parece que denigra y reprime de forma injusta incluso el deseo de una vida próspera y luminosa que puede tener una mujer. Sean hombres o mujeres, todo el mundo tiene gusto por lo bello y deseo de una vida próspera, ¿no? Ojalá se creara un ambiente en el que no se reprimieran esos gustos y deseos, sino que se admitieran con honestidad; y esa es una de las ideas sinceras que he acabado reconociendo mientras trabajaba.

¿Qué clase de artista quiere ser?

Quiero ser una artista que rasque a la gente donde le pica. Suelo decir a menudo que «el artista es alguien que da voz al deseo de expresión de la gente común». El artista es un profesional que, con una sensibilidad más aguda que la de la gente corriente, capta con precisión la conciencia de los problemas que los demás perciben de forma difusa, o expresa con claridad lo que muchos comparten pero no saben cómo decir. Yo procuro no encerrarme en mi mundo ni quedar absorbida por mis propias ideas, sino ser una artista que se interesa con sensibilidad por lo que ocurre en el mundo y que interactúa con él.

[Imágenes] 1: 〈Naesoong: herencia de la mente〉, 2014 / 2: 〈Vaya〉, 2013