Kim Hyun Jung, pintora coreana ARTIST Hyunjung KIM

Adobe Blog | [Preguntamos a los líderes creativos] Dialogar con el mundo a través de un retrato de costumbres del siglo XXI: la pintora coreana Kim Hyun Jung

Medio Adobe Blog Categoría Revistas y publicaciones periódicas Publicado el 2021.01.01 Código de referencia MI210

Entrevista con la pintora coreana Kim Hyun Jung publicada en la sección [Preguntamos a los líderes creativos] del blog oficial de Adobe Corea, «Adobe pregunta» (6 de abril de 2021, blog.naver.com/adobe_kr/222300229273). La conversación aborda el origen de la «serie Naesoong», la serie «Matrimonio», el proceso de creación del género del «social drawing» y el modo en que la artista emplea Adobe Photoshop e Illustrator para concebir sus obras. Fotografías cedidas por la propia artista.

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Si se repasa la historia del arte, la pintura es, más allá de un registro de personas, objetos y paisajes, una herramienta que permite asomarse a la historia y al espíritu de cada época. Eso mismo tienen en común los artistas y las obras que perduran en el aprecio del público. Hay una pintora que retrata con sátira y humor el autorretrato del hombre contemporáneo, tan enmarañado como veloces son los cambios que vive: la pintora coreana Kim Hyun Jung, a quien se describe como autora de un «retrato de costumbres de la Corea del siglo XXI» y que recibe elogios tanto dentro como fuera del país. Con su obra más emblemática, la «serie Naesoong», se convirtió en 2016 en la coreana más joven en celebrar una exposición individual en el Metropolitan Museum of Art. ¡Empezamos con la historia de Kim Hyun Jung, que sigue abriendo caminos con un género propio, el «social drawing»!

¿Cómo ha estado este tiempo?

Como la COVID-19 ha dificultado las exposiciones y la actividad pública, me he entregado por completo a pintar. Igual que los vinos tienen cosechas, creo que en mi obra habrá una «cosecha de la pandemia», por el volumen desbordante de trabajo. (Risas) Ahora mismo estoy pintando obras que expresan la cultura coreana a partir de tres palabras clave: «parodia de obras maestras», «matrimonio» y «hanbok». Uso sobre todo materiales de la pintura coreana, pero también hago muchas pruebas con óleo, impresión 3D, papel cortado, dibujo en iPad, vídeo o instalación. Además, adaptándome a la era sin contacto, publico en YouTube el proceso de creación de mis obras: si os da curiosidad, pasad por mi canal.

Al visitar sus redes sociales se ven muchísimas obras con ideas realmente originales. Sobre todo piezas humorísticas que arrancan una sonrisa. ¿Cuál es su fuente de inspiración?

Al principio las ideas brotaban solas. Las manos no daban abasto para seguir a la cabeza. (Risas) Pero un día miré el tablero de pintura y de pronto me pareció enorme. Ante una superficie tan grande no sabía qué pintar, y me costaba coger el pincel. Entonces comprendí que necesitaba tiempo para pensar y madurar la obra. Desde entonces procuro acercarme a la cultura en todas sus formas: libros, por supuesto, pero también noticias, música, danza o teatro. La inspiración me llega sobre todo en los momentos en que puedo concentrarme plenamente en mí misma: la meditación y los baños de medio cuerpo. Y las ideas salen mejor cuando miro la vida cotidiana torciéndola un poco.

Antes de pintar la obra definitiva, uso Adobe Photoshop y Adobe Illustrator para comprobar de antemano la composición y la colocación de los objetos y la armonía de los colores. Gracias a Adobe Creative Cloud puedo probar primero el boceto que mejor le sienta a la obra, y eso ha elevado el nivel de acabado de mi trabajo.

Sabiendo que se inspira al mirar lo cotidiano con un giro, la «serie Naesoong» resulta aún más novedosa. ¿Qué la llevó a iniciar esta serie, llamada «el nuevo retrato de costumbres del siglo XXI»?

Para mí, el Naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias) es una forma de mentira: como esas mentiras piadosas que decimos por el deseo de causar buena impresión. El filósofo alemán Hegel llamó «lucha por el reconocimiento» al esfuerzo de las personas por ser reconocidas. Yo creo que el Naesoong es justamente esa lucha por el reconocimiento ajeno y, a la vez, un instinto de supervivencia. Dentro de la serie, la obra 〈Naesoong: Acha (¡Ups!)〉 fue la primera que pinté, siendo estudiante universitaria.

(〈Hwabyeong〉 / Fuente: la artista Kim Hyun Jung)

Por entonces estaba algo dolida y empecé a pintar para curarme. Mi primer cuadro no tenía forma humana: pinté un jarrón para proyectar mi estado de ánimo. Como quería decir «el jarrón que llevo dentro», lo titulé 〈Hwabyeong〉, jugando con la palabra: no el jarrón donde se ponen flores, sino la enfermedad de la ira reprimida.

Desde su primera exposición individual, <Historias de Naesoong> (2013), hasta <El parque de atracciones de Naesoong> (2016) y <Una bandeja de treinta huevos: la edad de casarse> (2019), ya cumplidos los treinta. Cada vez nos encontramos con una nueva «serie Naesoong». ¿Qué historia encierra cada una?

(〈Naesoong: Acha (¡Ups!)〉 / Fuente: la artista Kim Hyun Jung)

Aunque es una serie que continúa con el mismo nombre y concepto, con el paso del tiempo las historias de las obras han cambiado mucho. Si en mi primera exposición individual, <Historias de Naesoong>, retrataba con humor a las personas cuyo exterior no coincide con su interior, <El parque de atracciones de Naesoong> (2016) partió de una reflexión sobre el Naesoong que nace de la conciencia de la mirada ajena. Allí quise plasmar ese instante en que, libres de esa mirada y sin necesidad de fingir, somos de verdad nosotros mismos y somos libres.

(〈Matrimonio: Cheonjichai (Un mundo de diferencia)〉 / Fuente: la artista Kim Hyun Jung)

Mi exposición individual más reciente, <Una bandeja de treinta huevos: la edad de casarse>, recoge el prejuicio social según el cual «hay que casarse porque ya toca por edad». Desde finales de la veintena me parecía extraño que se dijera que había llegado «el momento» de casarse. Suelo pintar a partir de lo que he vivido, y como aún estoy soltera no me resultaba fácil pintar sobre el matrimonio. Así que reuní las opiniones de personas casadas y por fin pude completar una nueva «serie Naesoong».

((izq.) 〈Matrimonio: La guerra de la crianza〉; (dcha.) 〈Matrimonio: Pirota (Bola de fatiga)〉 / Fuente: la artista Kim Hyun Jung)

También ha cambiado mucho mi forma de expresión. Después de trabajar sobre todo con la línea y el relieve, técnicas tradicionales coreanas, últimamente estoy probando el claroscuro. Y si antes dejaba el fondo en blanco para estimular la imaginación del espectador, ahora también trabajo el fondo de manera activa, combinando distintos procedimientos.

Viendo su Instagram, parece que está haciendo muchos experimentos nuevos: desde colaboraciones con marcas hasta dar vida a las obras con tecnología digital. ¿Qué la impulsa a estos nuevos retos?

No concebí las obras pensando en colaborar con marcas. Empecé con la idea de pintar los objetos que me gustan y que me gustaría tener, y hubo marcas que, al ver mi obra, me propusieron ellas mismas una colaboración. Creo que los retos nuevos germinan así, en el proceso de ir desarrollando poco a poco lo que ya venía haciendo. Y precisamente por ser nuevos me dan energía. No quiero acomodarme y pintar solo lo que me resulta cómodo. Soy muy curiosa y tengo el carácter de no quedarme tranquila hasta probar lo que me apetece. (Risas) Lo que más influye en mis nuevos retos son la curiosidad y el deseo de crear.

Hay muchos artistas que trabajan activamente a través de las redes sociales. Para usted, que las utiliza con especial intensidad, ¿qué son las «redes sociales»?

Dialogando con mucha gente en redes he podido compartir la empatía y las historias que despiertan mis obras. A menudo lanzo preguntas: «A mí me pasa esto. ¿A ti también?». Quiero seguir haciendo eso, plantear con humor mensajes con los que muchas personas se identifiquen y desarrollarlos de forma divertida en mis obras. Empecé a pintar para curarme a mí misma, y me gustaría que otras personas también encontraran ahí un consuelo. En estos tiempos en que la COVID-19 nos ha agotado y cuesta ver una sonrisa, sería muy feliz si, al menos mientras miran mis cuadros, pensaran: «¡Qué gracia, qué descaro!».

Resulta muy llamativo cómo aprovecha la gran virtud de las redes sociales, la comunicación, para seguir creando. De todo lo que ha hecho abriendo ese nuevo género del «social drawing», ¿qué obra recuerda con más cariño?

Empecé preguntándome qué pasaría si, igual que un programa de radio se hace con las historias que envían los oyentes, escuchara por redes sociales las historias e ideas de la gente y concibiera las obras a partir de ahí. Desde el proceso de ejecución hasta la interpretación de la pieza, dialogo activamente y recojo opiniones para completarla. Como es una manera de crear aprovechando la inteligencia colectiva en línea, se me ocurrió llamarlo «social drawing». (Risas)

(〈Propósitos de Año Nuevo (feat. a partir de mañana)〉 / Fuente: la artista Kim Hyun Jung)

La obra que recuerdo con más cariño de mi social drawing es 〈Propósitos de Año Nuevo (feat. a partir de mañana)〉. A finales de año organicé en redes sociales una iniciativa para que la gente escribiera sus propósitos para el año nuevo. Y había uno que muchísimas personas repetían: «adelgazar». ¡Un deseo compartido por todos! Pensé que esa era justamente la palabra que define el siglo XXI y decidí hacer la obra. Muestra una nevera llena de alimentos de dieta que a nadie le apetece comer, con la actitud de «hoy como y la dieta empieza mañana».

¿Cómo quiere desarrollar y completar el «social drawing»?

El social drawing es como el universo: no se puede fijar su forma ni medir su tamaño. Romper los estereotipos es la esencia del arte contemporáneo, pero en la formación que recibí la teoría decía que había que romperlos y, en la práctica, cruzar esas fronteras se miraba con extrañeza. Yo misma recibí esa educación desde los ocho años, así que romper con ello me cuesta.

En una entrevista anterior definí el «social drawing» como «el proceso en el que el público y la artista intercambian opiniones y construyen juntos la obra». Ahora, aunque de forma todavía vaga, pienso en aplicar al social drawing tecnologías de inteligencia artificial o de macrodatos. Y aunque cambien los medios de expresión, quiero seguir comunicándome y compartiendo emociones para no apartarme de la esencia misma del social drawing.

El desarrollo de las redes sociales está provocando muchos cambios en el ámbito creativo. Como dice Adobe con su idea de «creatividad para todos», mucha gente se expresa a través de la creación y no tiene miedo a compartir e intercambiar opiniones en redes. ¿Cómo evolucionará el ámbito creativo?

Últimamente hay muchas personas que se expresan activamente en las plataformas sociales a través de la creación. Me parece un fenómeno muy positivo, porque el progreso nace precisamente de ese compartir sin trabas lo que uno piensa. Y creo que en el centro de ese cambio el papel de Adobe es importante. Espero que, como hasta ahora, siga liderando esa «creatividad para todos».

Dicen que en la era de la cuarta revolución industrial la competencia más importante del ser humano es el ámbito creativo, basado en el espíritu de creación. ¿No será que en el futuro la creatividad recibirá aún más atención y avanzará más rápido que hoy? Creo que se abrirá una nueva era creativa en la que, más allá de la cultura, cada persona comparte e intercambia su propio pensamiento.

¿Qué consejo daría a quienes quieren crear comunicándose con sus seguidores en redes sociales, como hace usted?

Para mí las redes sociales son menos un canal de promoción que un «lugar de encuentro». ¡Qué maravilla poder dialogar con tanta gente a través de la obra incluso en la era sin contacto! Aun en plena emergencia nacional he podido mantener las exposiciones por redes y recibir comentarios sobre mis obras en tiempo real. Estoy muy agradecida.

Lo más importante al llevar unas redes sociales es la comunicación y la constancia. Desplegar libremente el propio pensamiento es fundamental, pero si la obra se completa dialogando con muchas personas, creo que se puede lograr una pieza magnífica que refleje su tiempo.

¿Qué clase de artista quiere ser y cómo le gustaría que la recordaran?

Quiero ser alguien capaz de devolverle algo al mundo del arte. Tengo con el arte una deuda enorme, porque me dio la fuerza para seguir adelante y para vivir. Por eso quiero corresponder con el trabajo que me ha curado. En especial tengo muchas ganas de contribuir a que la profesión artística sea mejor reconocida. Hoy sigue pasando, pero cuando yo era niña, si decías «me gusta pintar», te respondían: «el arte, como afición». Yo solo elegí lo que me gustaba y lo que sabía hacer, y quiero romper el prejuicio actual de que «los artistas pasan hambre». Y quiero intentarlo por muchas vías distintas. (Risas)

Me gustaría ser recordada como una artista que probó y presentó obras muy diversas con ideas originales. Creo que, como pintora, si pintar se me vuelve cómodo o fácil, me habré convertido en una artista acomodada. Espero ser siempre una autora que se atreve con lo nuevo y con autenticidad.