Kim Hyun Jung, pintora coreana ARTIST Hyunjung KIM

Art People | Visita al taller: la búsqueda del yo a través del Naesoong

Medio Art People Categoría Revistas y publicaciones periódicas Publicado el 2013.01.01 Código de referencia MI006

La sección «Visita al taller» del número de mayo de 2013 de Art People examinó en profundidad el proceso de búsqueda del yo que la artista Kim Hyun Jung despliega en su serie Naesoong. Baek Yun-su, doctor en Filosofía especializado en Estética, analizó en versiones paralelas en coreano y en inglés el yo que se oculta bajo la mirada ajena, la doblez entre interior y exterior y la actitud de la artista al sublimar los errores en humor; el texto se acompañó de la biografía de la artista y de reproducciones de varias obras de la serie Naesoong.

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Visita al taller

Kim Hyun Jung

〈Naesoong: Tú que me mueves〉 | 195×288 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2013

La búsqueda del yo a través del Naesoong

Toda persona vive con su propio yugo. Sea cual sea la dificultad, y como todos la llevan encima, el yugo al que se dedica más tiempo para tratar de resolverlo es probablemente el estrés que nace de la relación con los demás. Como no se puede expresar bien con palabras, se nos presenta incluso más grande de lo que en realidad es. El mayor problema de la artista Kim Hyun Jung surge también de ese modo, del modo en que se establece la relación con otras personas, y por eso lo ha elegido como tema principal de su obra. En 〈Tú que me mueves〉 vemos que los pensamientos, las miradas y las actitudes de los demás son una fuerza poderosa que influye en la artista. Ella empieza por ocultar su propia figura original y desea que las personas de fuera la acojan con simpatía y, más aún, que la miren con admiración. Esto se aprecia en la serie Naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias): mediante la tableta, el cómic, el mando a distancia o el teléfono móvil, la artista se hace con todo tipo de información para compartir temas de conversación con los demás, y así trata de hacerles comprender que no es un ser distinto de ellos; tomando eso como mediación, conversa realmente con ellos para mostrar su verdadero rostro. Este proceso presupone consideración y aceptación del otro, y la artista, aun asumiéndolo, deja clara su voluntad de no ceder jamás en lo esencial de sí misma. Esto se confirma sobre todo en la forma de la cinta baessi daenggi que lleva en la cabeza la figura de 〈Vacuidad〉: a diferencia del resto de la descripción, no se le aplica la perspectiva y se la destaca como si estuviera erguida de frente. Ello revela la conciencia de que su verdadero rostro no siempre coincide con la apariencia exterior, sino que también puede ser distinto, y la situación de desajuste entre ambos puede adivinarse a través del título Naesoong. A la vez, la inquietud de que, pese a todos esos esfuerzos, el deseo de una comunicación verdadera con los demás no llegue a cumplirse y quede en esfuerzo vano se insinúa en 〈Extraño o familiar〉 mediante la situación de un cable de PlayStation que no está conectado. Para adivinar la figura original de la artista podemos fijarnos en los objetos cotidianos y menudos que aparecen en obras como 〈Hidden Story (Historia oculta)〉, 〈La una de la madrugada〉, 〈Temblor〉 o 〈Vacuidad〉. Al pintar juguetes que usó de niña —caballito de madera, muñecos de trapo, muñecos de dedal, mazas de juguete—, utensilios cotidianos —gafas de sol, secador, zapatos— y animales —elefante, hipopótamo, cebra, cocodrilo—, es decir, objetos que la gente común también quiere y usa siempre, subraya que los pensamientos y los deseos escondidos en su interior no se diferencian de los de cualquiera. Y, al mismo tiempo, en 〈Vacuidad〉 muestra zapatos de todo tipo y sugiere que todos ellos son la «vacuidad» de la que habla el budismo y que, por tanto, no se les puede atribuir un valor mundano. Al elegir los zapatos como motivo insinúa además que están a punto de marcharse. Que lo que la artista muestra al exterior no es algo pensado un instante, sino el resultado de una larga reflexión, lo confirmamos en 〈Inmersión〉. En esta obra, captando con humor la imagen del dedo gordo del pie que se mueve de manera inconsciente por el sistema nervioso autónomo en el momento en que uno se sumerge en algo, se indica que todo ello ha pasado del terreno consciente al inconsciente. Y para mostrar que no se trata de una imagen compuesta de forma intencionada, sino del rostro verdadero, se recurre al dispositivo de pintar la ropa interior bajo la falda, como en 〈Extraño o familiar〉 o en 〈Tú que me mueves〉. Esto evoluciona cada vez más hacia la exposición de la piel desnuda bajo la falda, como se ve en 〈Moderación〉 y 〈¡Ups!〉, y con ello se formula la metáfora de su figura original, la que no se ve en la vida diaria. Por eso sentimos la sinceridad de la artista y nos conmovemos. Y el hecho de no mostrar tampoco del todo el interior de la parte superior parece recoger, subrayando el sentido de la sugerencia, el principio de la poética clásica según el cual las palabras se acaban pero el eco fluye sin fin (言有盡而意無窮): ahí se vislumbra el propósito profundo de una artista que estimula nuestra imaginación. Como experimentamos a menudo, las cosas del mundo no siempre marchan según lo previsto. Errores inesperados se cuelan de vez en cuando y provocan resultados que no habíamos imaginado, o bien dan lugar a malentendidos con el otro, y eso nos genera un nuevo estrés. Pese a ello, ante quien comete esos tanteos sentimos un atractivo humano y podemos experimentar afinidad y solidaridad. Por tanto, cambiando de perspectiva, tal vez esos errores sean incluso imprescindibles para vivir, y hacen falta la holgura de ánimo y el ingenio de convertirlos en un mal que por bien viene. Este proceso se ve en 〈¡Ups!〉: si, después de comprar muchas cosas y con las dos manos llenas de bolsas, se le sale un zapato, la situación resulta realmente apurada. Más divertido aún es el caso del interruptor del hornillo de gas portátil, que está en posición de apagado y sin embargo mantiene una llama tenue, un descuido habitual cuando uno no piensa en nada más y se entrega por completo a pintar. En el ingenio de convertirlo en el título «¡Ups!» se percibe la holgura de ánimo de una artista que acepta el error de un instante y lo transforma en humor. Ahora bien, el esfuerzo de poner mucho cuidado en la relación con los demás y de mantenerla sin tropiezos siempre resulta fatigoso y hasta irritante. Por eso, más que perseguirlo sin descanso, hace falta tiempo para descargar el cansancio del cuerpo y de la mente y no pensar en nada. Ese estado en el que no se piensa en nada y en el que, más aún, ni se quiere pensar, sin llegar por ello a tener sueño, un estado de abandono y desgana, lo muestra bien la artista en 〈En blanco〉. La artista despliega casi todos estos temas sin fondo, un procedimiento tradicional que aparece de forma ejemplar en el 〈Álbum de pinturas de costumbres〉 de Kim Hong-do y que tiene el efecto de unir la belleza del vacío con una presentación potente del asunto. Los rostros de las figuras se vuelven a la derecha o a la izquierda, hacia abajo o hacia arriba, en posturas muy variadas, y con ello se hace alarde de un dominio seguro del pincel. Además, el uso de líneas fluidas junto al manejo experto de la tinta y de la aguada ligera muestran que se aspira al terreno del yupilyumuk (有筆有墨, «haber pincel y haber tinta») del que habla Jing Hao (荊浩). La descripción de estos temas depende en gran medida de la capacidad de observación de la artista, que capta procesos familiares, vividos a diario, y eso desempeña un papel muy adecuado para transmitir verdad al espectador. Sobre todo, al revelar el asunto con gracia y sin exageración, muestra con fuerza la insinuación de que hay algo dentro del cuadro, más allá del nivel de pintar simplemente algo bello. Al ver las obras de esta exposición se percibe con claridad que la artista siente el placer de pintar. En las Analectas de Confucio se dice: «Saber no llega a querer, y querer no llega a disfrutar». Esperamos que la artista sublime su trabajo hasta el terreno del disfrute de la pintura.

– Texto: Baek Yun-su, doctor en Filosofía, especialidad en Estética

〈Naesoong: Qué elegancia〉 | 114×59 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2012

過猶不及 (gwayubulgeup, «pasarse es tan malo como no llegar») | 50×50 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2013

〈Naesoong: Temblor〉 | 67,5×60 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2013

〈Naesoong: Florecer〉 | 50×50 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2013

Kim Hyun Jung

Cursa actualmente el máster en el Departamento de Pintura Oriental de la Escuela de Posgrado de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Seúl, y completó los grados de Pintura Oriental y de Administración de Empresas en la misma universidad. Imparte clases en el Instituto de Arte de Anyang y en 2012 recibió el premio del presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad Nacional de Seúl, así como galardones de la Fundación Cultural de Becas Byuksan y de la Kkumkki Art School. En 2013 fue presentada en el Busan Ilbo (28/02/2013) y en 2012 su obra apareció en programas como el episodio 5412 de «Chulbal Morning Wide» de SBS (20/11/2012). Entre sus exposiciones individuales figuran la exposición individual por invitación de artistas destacados de posgrado de bellas artes de Corea de 2013 y la exposición individual por invitación «¿Ella, Naesoong?»; entre las colectivas, «SQUARE» en SPACE WOMB (Nueva York, EE. UU.) en 2013, «El alquimista de la laca» en SPACE50 (Seúl) en 2012 y muchas otras.

La búsqueda del yo a través del Naesoong (Faux-Naif / Feign)

〈Naesoong: Tú que me mueves〉 | 130×196 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2013

Toda persona vive con sus propias limitaciones. Las limitaciones que intentamos resolver a pesar de su dificultad son, con seguridad, el estrés que procede de nuestras relaciones con los demás. Como no podemos expresarlo verbalmente, se nos acerca de forma más severa de lo que realmente es. En el caso de la artista Kim Hyun Jung, los mayores problemas nacen de las relaciones con otras personas y, en consecuencia, ella los elige como tema principal de su obra. En 〈Tú que me mueves〉 vemos que los pensamientos, las miradas y las actitudes de los demás son la fuerza poderosa que influye en la artista. Ocultando primero su propia personalidad, desea que quienes están fuera tengan una buena impresión de ella, que la acepten y que, además, la miren con envidia. Podemos verlo en la serie Naesoong. Con la tableta, el cómic, el mando a distancia y el teléfono móvil, la artista se asegura información variada y comparte temas de interés común con los demás; con ello les hace comprender que no es distinta de ellos y, por medio de eso, intenta mostrar su imagen interior a través de la conversación. Este proceso presupone consideración y aceptación hacia los demás, y Kim revela con claridad su voluntad de aceptarlo sin renunciar nunca a su principio fundamental. Ese principio se confirma en el baessi daenggi (cinta tradicional coreana) que la figura lleva en la cabeza en 〈Vacuidad (Herencia de la mente)〉: a diferencia del resto de la representación, no se le aplica la perspectiva y destaca como si se la hiciera erguirse de frente. Revela su autoconciencia de que su imagen interior no siempre armoniza con su apariencia externa, y esa situación de desarmonía entre ambas puede adivinarse por el título Naesoong. A Kim le preocupa que, pese a esos esfuerzos, su verdadera comunicación con los demás quizá no se logre, algo que sugiere al plantear una situación en la que el cable de la PlayStation está desconectado, en 〈Extraño o familiar (Familiar pero extraño)〉. Aquello a lo que podemos recurrir para adivinar su imagen interior son los pequeños objetos corrientes que aparecen en obras como 〈Hidden Story (Historia oculta)〉, 〈La una de la madrugada (1:00 AM)〉, 〈Temblor〉 o 〈Vacuidad (Herencia de la mente)〉. Al representar motivos que a la gente común le gustan y que usa todo el tiempo —los juguetes con los que jugaba de pequeña (caballito de madera, muñeco de trapo, muñeco de dedal, maza de juguete, etc.), objetos corrientes (gafas de sol, secador, zapatos, etc.) y animales (elefante, hipopótamo, cebra y cocodrilo)—, Kim subraya que sus pensamientos y deseos ocultos no se diferencian de los de la mayoría. Pero en 〈Vacuidad (Herencia de la mente)〉, al mostrar zapatos diversos, se sugiere que todos ellos son la «vacuidad» del budismo y que no se les pueden atribuir valores mundanos. Sugiere también que los zapatos, como motivo, tienen una vida breve. Mediante 〈Inmersión〉 podemos confirmar que lo que ella ha revelado es el resultado de una consideración cuidadosa sostenida en el tiempo, y no de una simple ocurrencia. En especial, al captar con gracia el dedo gordo del pie que se mueve inconscientemente por el sistema nervioso autónomo en el momento en que se sumerge en algo, Kim muestra que todo ello ha pasado del estado consciente al inconsciente. Para expresar esa imagen interior que no responde a su intención, dispone la ropa interior bajo el vestido hanbok (traje tradicional coreano), como en 〈Extraño o familiar (Familiar pero extraño)〉 o en 〈Tú que me mueves〉. Y, como se ve en 〈Moderación〉 y 〈¡Ups!〉, la piel desnuda bajo el vestido queda cada vez más expuesta. Con ello expresa metafóricamente su imagen interior, invisible en la vida cotidiana. Por esta razón llegamos a sentir su verdad y nos conmovemos. Pero la razón por la que Kim no revela el resto de la piel parece reflejar el sentido del Siron (ensayo clásico chino sobre poesía) que subraya la sugerencia poética: 言有盡而意無窮 (eonyujiniuimugung), cuyo significado es que la palabra ha terminado pero está llena de sugerencia. Es decir, podemos ver el sentido profundo de esta artista, que estimula nuestra imaginación. Como experimentamos a menudo, así son las cosas en este mundo. Por errores inesperados ocurre algo que nunca habríamos previsto, o se provoca un malentendido. Y por eso se nos abren, en cambio, ocasiones de generar estrés. No obstante, sentimos un atractivo humano y una sensación de parentesco, y compartimos un sentimiento de solidaridad entre quienes aprenden por tanteo. Además, desde otro punto de vista, tales errores pueden ser positivamente necesarios en nuestra vida diaria. Y necesitamos tanto amplitud de ánimo como el ingenio para que los errores nos permitan convertir la desgracia en ventaja. Este proceso se ve en 〈¡Ups!〉: nos sentiríamos en apuros si, caminando con las manos llenas de bolsas de la compra, de pronto se nos saliera un zapato. Más interesante aún: el caso en que el interruptor de un hornillo de gas portátil está apagado y sin embargo mantiene una llama tenue puede ser un descuido común mientras se está absorta pintando. A través de su capacidad de improvisación, que lo transforma en el título «¡Ups!», llegamos a sentir la paz de ánimo de Kim, que acepta el error de un instante y lo resuelve con humor. Sin embargo, los esfuerzos por prestar mucha atención al establecimiento de relaciones con los demás y mantenerlas sin fricciones nos cansan y nos resultan pesados todo el tiempo. Por consiguiente, más que perseguirlo siempre, necesitamos tiempo libre para relajar cuerpo y alma, vacíos de ideas. En 〈En blanco (Con la mirada perdida)〉 la artista muestra plenamente ese estado en el que la mente se queda en blanco y en el que, más aún, no queremos ni pensar en nada, sin tener sueño y entregados a la distracción. Kim adopta sobre todo el desarrollo de los temas sin fondo, un método tradicional que aparece de forma característica en el 〈Pungsokhwacheop (Álbum de pinturas de costumbres)〉 de Kim Hong-do, y que presenta con eficacia tanto la belleza del vacío como el asunto. Y hay posturas variadas en el rostro de la figura, que mira a la derecha o a la izquierda, hacia abajo o hacia arriba, lo que muestra su confianza en el manejo del pincel. Asimismo, tanto las líneas fluidas como el uso hábil de la tinta china y del color ligero muestran que aspira al terreno del yupilyumuk (el uso del pincel y la expresión de la tinta china) de Jing Hao. Representar tales temas depende en gran medida de su capacidad de observación, que capta el proceso familiar que siempre vivimos en nuestra vida diaria, y ello cumple un papel muy adecuado para transmitir verdad a quien mira. Sobre todo, al revelar los temas con gracia y sin exageración, muestra la potente sugerencia de que hay algo en el cuadro, más allá de representar algo meramente bello.

Al mirar las pinturas de esta exposición podemos advertir con claridad que Kim disfruta pintando. En las Analectas de Confucio, Confucio dice: «Saber no es mejor que querer; querer no es mejor que disfrutar». Cabe esperar que la artista sublime su etapa hasta el disfrute de la pintura.

– Baek Yun-su, doctor en Filosofía, especialidad en Estética

〈Naesoong: Inmersión〉 | 160×119 cm | tinta y aguada sobre papel hanji, collage | 2011