Wolgan Misul Segye | Kim Hyun Jung, ¡Naesoong! ¡Se ve, se ve!
El número de febrero de 2015 de Wolgan Misul Segye dedicó una entrevista en profundidad a Kim Hyun Jung en su sección «Artist 2», bajo el título «¡Naesoong! ¡Se ve, se ve!». Se abordan el éxito de su exposición individual en el Gana Insa Art Center, el tratamiento transparente del hanbok y el carácter de autorretrato de la serie Naesoong, sus convicciones sobre la autopromoción, su proyecto de «dibujo social» y los planes para 〈Parque de atracciones Naesoong〉.
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Kim Hyun Jung
¡Naesoong! ¡Se ve, se ve!
Kim, Hyun jung
La primera impresión fue tan intensa que el apodo de «ídolo de la pintura coreana» no le queda grande. Tras un saludo breve, Kim Hyun Jung se sentó, escribió una dedicatoria en el catálogo y propuso hacernos una foto de recuerdo con una Polaroid. Había algo familiar en todo ello: era como estar en la firma de autógrafos de la ídolo a la que siempre habías querido conocer. Ante ella, señalada por la prensa como «una artista que reúne el aspecto de una celebridad y verdadero talento», me puse un poco nervioso. En mi interior deseaba que no fuera, como su propio material de trabajo, una novena dan del naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias) que respondiera solo lo previsible. Pero el temor se disipó enseguida: al contrario de lo que esperaba, resultó ser una novena dan de la sinceridad.
Texto: Park Yi-hyun | Fotografía: Kim Hong-gyu
El naesoong escondido entre los pliegues de la falda
Dicen que la exposición individual de Kim Hyun Jung celebrada el pasado junio en el Gana Insa Art Center batió el récord de visitantes desde la apertura de la galería. Su popularidad vuelve a resultar sorprendente. La obra que convirtió a Kim Hyun Jung de golpe en la estrella emergente del arte contemporáneo coreano toma como tema «el naesoong de las mujeres». Naturalmente, la protagonista de los cuadros es una mujer. Y la protagonista viste hanbok, con una figura que (por muy subjetivo que sea) resulta sensual. Y es que, curiosamente, solo las piernas se ven con total nitidez. La falda del hanbok está claramente formada por varias capas, y sin embargo es see-through. Que las miradas de los visitantes masculinos se concentren ahí es de cajón. Recuperando el hilo del pensamiento, que se me había dispersado un momento, me pregunté qué pretende la artista. Que se vean las piernas desnudas pese a ir vestida suena a «por muchas capas de cortina que pongas, sé perfectamente que estás haciendo naesoong». Pero, al desviar la mirada hacia el rostro de la protagonista que finge, resulta enormemente familiar: es el rostro de la artista.
«Empecé este trabajo pensando: “¿y vosotros, tan libres de culpa estáis?”, dirigido a quienes me juzgaban a la ligera y con prejuicios. Al principio necesitaba una modelo y me tomé a mí misma como tal, pero, a medida que pintaba, me di cuenta de que los prejuicios y las ideas recibidas los tenemos todos y son un problema de todos nosotros, yo incluida. Desde entonces empecé a pintar autorretratos basados en mis pensamientos y mi vida cotidiana. Ahí está la razón de que todas las figuras que han aparecido hasta hoy en la serie Naesoong sean mujeres. La elección del hanbok es también uno de los recursos para expresar el naesoong. El hanbok se viste superponiendo varias prendas y, sobre todo, la falda es larga y ancha, así que puede decirse que es una prenda con gran capacidad de ocultación. Al representar a alguien vestido con ese hanbok pero dejando ver lo que hay debajo, invito al espectador a penetrar en el interior de la persona que hace naesoong».
El naesoong no es patrimonio exclusivo de las mujeres
Las primeras obras de Kim Hyun Jung se caracterizan por el énfasis en detalles como el movimiento de los dedos de las manos y de los pies. Pero, con el tiempo, las mujeres de sus cuadros se han vuelto más refinadas y, al mismo tiempo, los productos del capitalismo se han dispuesto con más fuerza a su alrededor, y el contraste de color se ha intensificado.
«Los objetos que acompañan a la figura los trabajo con jinchae (眞彩, pigmentos opacos de gran intensidad). Mis primeras obras giraban en torno a la figura, así que son menos vistosas. Al ir creciendo el peso de accesorios como los zapatos o el café, el color se ha vuelto más intenso. Los objetos de mis cuadros son (con toda sinceridad) intereses que me atraen con fuerza, concentrados de encanto y placeres de la vida. Unos zapatos o un bolso de lujo son «la cristalización de la mirada», objetos cuya utilidad se maximiza precisamente por la mirada ajena, y a la vez objetos contradictorios, porque esa misma mirada no perdona el apego instintivo que las mujeres de mi generación sienten por el lujo. Es la expresión de mi propia reflexión: confesar mi vida y mi corazón frente a la mirada convencional de la gente y, así, buscar mi verdadero rostro».
Kim Hyun Jung ha contado ya varias veces que en el pasado llegó a sufrir depresión por preocuparse en exceso por la mirada de los demás. Al ver su obra, ¿podría decirse que se engaña a sí misma detrás de una máscara? Uno siente que muestra a una mujer que, queriendo ser amada, actúa eligiendo justo los modos que impiden que la amen. Es más: llegué a pensar que muestra la comedia humana en su conjunto.
«Aunque en nuestra sociedad el naesoong se entienda como una palabra más propia de las mujeres, no creo que sea patrimonio exclusivo de ellas. Al contrario, pienso que el naesoong es esa «falta de coincidencia» que surge del deseo universal de ser reconocido por los demás y del hecho de que la gente corriente quiera ocultar sus carencias y mostrar solo su mejor cara. También me parece un fenómeno en el que la identidad individual se cede a las convenciones sociales».
Fácil, muy fácil, y respirar juntos
〈La serie Naesoong〉 goza de gran popularidad entre los jóvenes de hoy. Al tratar aspectos delicados de las mujeres podría pensarse que tiene pocas seguidoras, pero ocurre lo contrario: entre los visitantes de las galerías y quienes la siguen en redes sociales, cerca del 80 % son mujeres. Muchas cuentan que ver sus cuadros les libera del estrés. Que las obras sean fáciles y concretas, y por tanto de comprensión inmediata, será también una de las razones. Es decir, que permiten identificarse. Sin embargo, sus trabajos más recientes, como 〈Swag or Die: 8low me!〉, sobre los bolos, o 〈Shall We Dance〉, sobre la escalada, resultan ambiguos.
«Creo que tengo altibajos. (Risas) No es fácil pintar cuadros que se entiendan de una sola vez. Mientras trabajo quiero contar esto y también aquello, y con tantas ideas encima acabo dudando al pintar. En cierto modo, se convierte en un cuadro que habla demasiado. Yo misma noto que me estoy alejando de lo que busco. Estoy intentando quitar mucho».
Kim Hyun Jung también se esfuerza por comunicarse con el público a través de las redes sociales. Dice que los mensajes que le dejan allí insuflan tensión a su vida diaria y a la vez la estimulan.
«Quiero hacer dibujo social: completar una obra debatiendo con el público. Es una forma de arte participativo. También significa que todos posean una misma obra. Y, más allá, quiero acercar el arte a la gente. Al ver que últimamente los libros para colorear son best sellers, parece que el público también hace un esfuerzo por acercarse al arte. Quiero contribuir a que el arte y la sociedad respiren juntos».
Ningún artista quiere pasar hambre
Kim Hyun Jung es tan resuelta como para decir que «no va a recorrer el camino del artista que pasa hambre». Es crítica con que la educación institucional presente el hambre como condición del buen arte. La pregunta «¿cuánta hambre debe pasar un artista?» le daba vueltas sin parar en la cabeza. Todo el mundo sueña con ser un buen artista, pero nadie quiere pasar hambre. Y, aun así, la realidad es que muchos artistas abandonan su trabajo por miedo a la escasez. Puede que Kim Hyun Jung sea una artista que está superando ese fenómeno. Buen ejemplo de ello es que promociona activamente su obra, con colaboraciones con empresas de salud y bienestar y con apariciones en televisión. Es algo que los artistas jóvenes pueden tomar como referencia.
«Las propuestas de colaboración y de aparición llegaron de forma natural: fueron ellos los que vieron mi blog y me contactaron primero. Pero me preocupa que la gente piense que obtengo grandes ingresos de esas colaboraciones. Desde mi punto de vista también suponen un gasto, porque reducen mi tiempo de trabajo. Aun así, lo que quiero decir es que el artista joven tiene que promocionarse a sí mismo. Hay que ser capaz de explicar cómo es tu obra. Se dice que «es vergonzoso que el propio artista describa su obra con grandes aspavientos; la obra debe hablar solo por boca del crítico», pero en realidad ambas cosas deben coexistir. Aunque solo sea a modo de portafolio, hay que invertir lo suficiente para que tu obra se pueda buscar en internet».
La artista llama a todo esto autopromoción (self-promotion). Quizá por el matiz de la palabra, «autopromoción» puede sonar negativo. A ello habrá contribuido también su imagen urbana y moderna.
«Como aparezco mucho en los medios, se dice mucho que debo estar recibiendo ayuda de mi familia o de conocidos. Si desde el principio me hubiera gestionado una agencia, me habrían cuidado el uso de las palabras. Al organizarlo todo yo sola, a veces me arrepiento: “aquella vez no debería haber dicho eso”. Pero he decidido ser sincera, porque si no lo eres surgen más malentendidos. Hay una anécdota divertida: ya sabe, esa pregunta tópica del final de las entrevistas, la de cuáles son tus planes. En la época en que temía la mirada ajena me la sacaba a la fuerza, pero ahora respondo así: mi trabajo es un cuadro que funciona como un diario; si supiera qué voy a pintar, sería adivina en lugar de artista. Por supuesto, cuando se me ocurre algo lo cuento con exactitud. ¡Ah! ¿Será que mi cara no parece de alguien que trabaje en serio? (Risas) No sé si soy una gran artista, pero de lo que sí puedo enorgullecerme es de que pinto con empeño. Si trabajo aún más es porque quiero decir que la cáscara no es lo importante».
Un mundo más hermoso por ser distinto
El naesoong no es solo que una mujer «picotee la comida» delante de un hombre. ¿No se hacen los hombres los ingenuos en los momentos decisivos? Naesoong es hablar y actuar con elegancia para que no se note que por debajo del agua estás pataleando. Kim Hyun Jung expresa esa doble faz humana de vestir ropas nobles y comportarse de modo nada noble. Aunque sea una obra que apunta a las mujeres, todos nos sentimos aludidos y nos identificamos. Kim Hyun Jung acuñó la palabra «dareumdaum», un juego entre «dareum» (lo distinto) y «areumdaum» (belleza), con el sentido de «más hermoso por ser distinto». Significa que un mundo variado es emocionante y divertido. Su obra, autorreflexiva y a la vez capaz de conmover a cualquiera, dice que «lo distinto» puede convertirse en «nosotros». Para terminar, le preguntamos, de forma «tópica», por sus planes.
«Estoy ideando la serie 〈Parque de atracciones Naesoong〉. Cuando se piensa en un parque de atracciones se imagina un espacio solo para niños, pero yo quiero crear un espacio solo para adultos. ¿Un espacio de liberación para los hombres, quizá? Igual que los hombres se divertían de niños en el parque de atracciones, ahora estarán sintiendo ese mismo placer en algún otro sitio. Bebiendo, por ejemplo. Pero, si no lo experimento en persona, no puedo identificarme, así que me lanzo en cuerpo y alma a lo que les gusta a los hombres. Hace poco incluso monté en una moto de gran cilindrada. Soy de las que tienen que probar lo que les despierta curiosidad. Para la exposición quiero decorar el espacio como un parque de atracciones: hacer instalaciones, repartir algo de picar. Si la gente viene a la sala, ve mi obra y dice «qué divertido, después de pasar por ahí se me fue todo el estrés», no podría pedir nada más».
[Perfil]
La artista Kim Hyun Jung se licenció en Pintura Oriental y en Administración de Empresas por la Universidad Nacional de Seúl y completó el máster en Pintura Oriental en la misma universidad. Ha celebrado cuatro exposiciones individuales, incluida 〈Juegos Olímpicos Naesoong〉 en 2014, y ha participado en más de treinta colectivas. Entre sus galardones figuran la Medalla de Oro en el 12.º Gran Certamen de Arte Femenino de Corea (2011) y el 34.º Premio al Artista a Seguir del Consejo Coreano de Crítica de Arte (2014).