Kim Hyun Jung, pintora coreana ARTIST Hyunjung KIM

King Sejong Institute | El ídolo de la pintura coreana, la pintora Kim Hyun Jung

Medio King Sejong Institute Categoría Revistas y publicaciones periódicas Publicado el 2022.01.01 Código de referencia MI214

Entrevista en la que la pintora coreana Kim Hyun Jung aparece como segunda invitada de «Nuribeot Sarangbang» (la sala de los amigos de la red), la serie de entrevistas especiales por el décimo aniversario de la Fundación King Sejong Institute. Está planteada como preguntas y respuestas contestadas por la propia artista: el origen y la técnica de la «serie Naesoong», la reacción del público en las exposiciones en el extranjero, por qué realizó los retratos de BTS en pintura coreana, su actividad en redes sociales y sus colaboraciones con empresas, y sus planes para 2022. La firma la escribió el equipo de comunicación y cooperación de la Fundación King Sejong Institute; la publicación no incluye crédito fotográfico.

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Alguien que come pizza sentada delante de la nevera, que conduce una motocicleta de reparto, que juega al billar. Parecen escenas que podemos ver en nuestra vida diaria, pero son cuadros que llaman la atención porque en todos ellos la mujer viste un primoroso hanbok. Y encima están pintados con las técnicas de la pintura tradicional coreana. Nos hemos reunido con Kim Hyun Jung, la pintora coreana que los ha hecho.

P. ¡Hola! Preséntese y háblenos de «la pintora coreana Kim Hyun Jung» para los estudiantes de los King Sejong Institutes de todo el mundo.

¡Hola! Soy Kim Hyun Jung, la pintora coreana a la que llaman «el ídolo de la pintura coreana». Trabajo con la «serie Naesoong», un autorretrato confesional sobre las miradas y las convenciones. Naesoong (noción coreana que designa el gesto de ocultar los verdaderos sentimientos tras las apariencias).

Si se busca «naesoong» en el diccionario, aparece como «aparentar mansedumbre por fuera mientras por dentro se esconden otras intenciones». Todos tenemos el deseo de ocultar nuestras carencias y de ser reconocidos por los demás, ¿verdad? Yo tampoco he sido libre de las valoraciones y las convenciones ajenas. Esa desviación respecto de la mirada del otro y ese autorretrato confesional son precisamente 〈Historias de Naesoong〉.

Técnicamente, trabajo con un lenguaje pictórico nuevo, creado añadiendo el collage de la pintura occidental a la tradicional pintura de tinta con aguada suave. Con el collage de hanji quise dar volumen a la textura crujiente tan propia de la chaqueta jeogori, y con la tinta pinté la falda del hanbok para recoger su transparencia. Con la aguada suave pinto las figuras y los objetos. Hago un trabajo que mantiene los elementos de la belleza tradicional de Oriente y de la pintura oriental y que, al mismo tiempo, se puede disfrutar y compartir con comodidad en nuestro tiempo.

P. Ha estudiado arte sin interrupción: la Escuela Secundaria y el Bachillerato de Artes Sunhwa, el Departamento de Pintura Oriental de la Universidad Nacional de Seúl y el posgrado. ¿Desde cuándo quiso pintar, cuándo empezó con la pintura coreana y hay algún motivo especial por el que la eligiera entre tantas especialidades?

Empecé de muy pequeña pintando por seguir a mi hermana mayor. Luego aprendí en serio a partir de tercero de primaria y me gradué sucesivamente en la secundaria y el bachillerato de artes. Al estudiar en un bachillerato artístico tuve muchas ocasiones de conocer distintas especialidades y materiales. En el proceso de elegir la mía probé varias, y la que despertó en mí una emoción más profunda fue la pintura oriental y, dentro de ella, la pintura coreana. Todavía recuerdo con nitidez el impacto que me produjo la armonía entre la difusión limpia y profunda de la tinta en el papel de arroz y los colores frescos que se posaban encima. Además, el libro «Lecciones especiales sobre la belleza de Corea», del maestro Oh Ju-seok, que leí por aquella época, tuvo un papel importante en afianzar mi decisión. De entre las obras de nuestros antepasados me gustan especialmente las de Danwon Kim Hong-do y Hyewon Shin Yun-bok: la sinceridad y el ingenio de sus pinturas de costumbres, el buen criterio en la composición y el dominio del pincel tienen la fuerza de transmitir intactos el nivel y el encanto de la pintura coreana.

P. Desde su exposición individual en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, ha expuesto a menudo en el extranjero: Nueva York, Hong Kong, Pekín, Berlín… Imagino que no serán pocos los extranjeros que conocieron la pintura coreana a través de usted. ¿Cómo reaccionó el público?

Igual que para nosotros comer un taco o un kebab y beber un lassi es una experiencia con sentido, creo que para los extranjeros comer kimchi usando palillos es una experiencia singular de contacto con la cultura coreana. Tanto en la exposición en Alemania como en la de Hong Kong comprobé que cosas que para nosotros son cotidianas para ellos son novedades que requieren explicación, y me sorprendió esa diversidad cultural. Por ejemplo, al público alemán había que explicarle qué clase de prenda es el hanbok, qué son el hanji y la tinta o qué significa la palabra «naesoong». Hasta ese punto les resultaban ajenos nuestra cultura y nuestra pintura. Pero, a pesar de esa extrañeza, mis obras les parecieron curiosas y las disfrutaron. Al verlo, vislumbré la posibilidad de que nuestra pintura coreana funcione también en el mundo. Me gustaría desarrollar mi «naesoong» hacia algo que despierte una identificación más universal y celebrar algún día otra exposición individual en el extranjero.

P. Es muy activa en redes sociales —Instagram, Facebook, YouTube— y tiene 200.000 seguidores. Colabora también mucho con empresas: la casa de la moneda, tarjetas de crédito, dulces… Mucha gente piensa que un pintor es alguien que solo pinta en su taller, así que imagino que hay una intención detrás de su actividad en tantos campos. ¿Cuál es?

La razón por la que estoy tan activa en redes sociales es que la comunicación con gente muy distinta me permite acceder constantemente a información y tecnologías nuevas. Hoy todo el mundo habla de la cuarta revolución industrial, ¿verdad? El arte no puede ser una excepción. Un cuadro pintado por Deep Dream, el pintor de inteligencia artificial de Google, se subastó por cien millones de wones. El proyecto de IA «The Next Rembrandt» imitó y reprodujo el estilo característico de Rembrandt, desde la composición y el color hasta la textura del óleo. Se ha vuelto posible resucitar el estilo de un pintor muerto.

Creo que, en lugar de dar la espalda a los cambios de la época, hay que ir a su ritmo —o un paso por delante— y aprovechar bien estas tecnologías para intentar trabajos interesantes. Porque puede ser una oportunidad de abrir un campo nuevo, como el videoarte de Nam June Paik. Las exposiciones que digitalizan pintura antigua me han parecido muy interesantes y, por una oportunidad casual, tuve la experiencia de realizar en impresión 3D a las chicas Naesoong de mis obras: fue realmente divertido y novedoso. En el proceso de intentar algo nuevo, nada me ha resultado desagradable. Por eso considero una suerte haber nacido en Corea, un país que cambia rápido y que refleja esos cambios de inmediato. El sector creativo coreano se desarrollará en formas aún más diversas, y yo intentaré asimilar cuanto antes todos esos cambios.

Y, para que los creadores crezcamos juntos, hace falta el intercambio entre artistas de distintas especialidades. Yo dirijo el H&A CENTER, el Kim Hyun Jung Art Creative Center. Al trabajar desde la concepción de ideas hasta la producción de contenidos junto a investigadores de campos diversos —cine, arte textil, ciencias sociales, ingeniería—, obtenemos resultados eficaces también en ámbitos como las conferencias o las colaboraciones. Con esta experiencia entendí hasta qué punto la fuerza de una comunidad de conocimiento puede desarrollar de manera eficaz la industria de los contenidos. Voy a ampliar mi ámbito de actividad y a lanzarme con entusiasmo a que el arte contribuya de forma equilibrada al conjunto de la sociedad.

P. Hace poco presentó los retratos de BTS en pintura coreana. Nos interesa por qué decidió hacerlos y cómo fue la reacción tras publicarlos.

Antes me daba pena que el hanbok, tradicional y bello, cayera en el olvido porque ya casi no se viste en la vida moderna. Pero el hanbok de hoy sale al mercado con colores tan naturales y hermosos como los de un vestido occidental, ¿verdad? Además, los elementos coreanos aparecen bordados y, junto con los complementos, hacen el hanbok aún más bello, así que también mi mirada sobre él ha cambiado. Si gracias a mí disminuye aunque sea un poco el rechazo al hanbok y este se percibe como algo cercano, no puedo pedir más. Así que pensé que quizá se pudiera ayudar a extender la ola coreana combinando esta tradición nuestra con la fuerza actual del fenómeno. En cuanto a la reacción a los retratos de BTS en pintura coreana, se dijo que resultaban frescos y nuevos, por ofrecer una perspectiva que antes no se había visto. También tuvieron el efecto de satisfacer una fantasía, y hubo muchísimas reacciones positivas.

P. ¿Conoce la Fundación King Sejong Institute? Nos gustaría saber qué opina de su labor.

Sé que la Fundación King Sejong Institute difunde e intercambia nuestra cultura con el mundo ofreciendo distintos recursos de aprendizaje a quienes quieren estudiar la lengua y la cultura coreanas. Como pintora que da a conocer el arte de Corea al mundo a través de la pintura coreana, creo que la Fundación King Sejong Institute es una institución que cumple un papel esencial de intermediación para difundir nuestra cultura.

P. Hay quien, a través de los King Sejong Institutes, conoció la música tradicional coreana y acabó especializándose en canción popular. Quienes desde el extranjero se interesan por nuestra cultura tradicional y quieren estudiarla tienen dificultades porque no abundan los lugares donde aprender. ¿Algún consejo para los estudiantes extranjeros que quieran pintar pintura coreana?

Antes que nada, les diría que vean mucha pintura coreana. Y que se esfuercen por abrir no solo los ojos y los oídos del corazón, sino también los de verdad. A veces puede bastar con disfrutar del encanto visual o del sabor emocional que ofrece la pintura coreana, pero creo que, si se conocen su historia, sus técnicas y las características de sus materiales, se disfruta mucho más.

Por ejemplo, hay una diferencia enorme entre mirar un cuadro sabiendo o sin saber el principio básico de contemplación de la pintura coreana y oriental: que se recorre desplazando la mirada desde arriba a la derecha hacia abajo a la izquierda. Estudiar aparte con libros, conferencias o vídeos sería lo ideal, pero, si resulta difícil, recomiendo ir a las exposiciones coincidiendo con el horario de las visitas guiadas en las que se dan explicaciones. Contemplar pintura coreana escuchando a un guía multiplica varias veces su gracia y su encanto.

P. El mundo del arte también ha pasado por muchas dificultades con la COVID-19. Usted dijo que, al contrario, le sirvió como oportunidad para concentrarse en su obra. ¿Tiene alguna obra o actividad en preparación? ¿Qué le gustaría hacer en 2022?

Sigo con la puerta abierta en cuanto a los motivos que pintaré. Si hablo de mi orientación en el trabajo, quiero hacer una obra pintada con el corazón y no con la cabeza. Es decir, una obra sincera. Creo que el sueño último de una pintora es alcanzar, a lo largo de muchísimo tiempo de trabajo, ese «nivel» en el que se hace una obra más sincera y capaz de llegar al corazón. Y hay algo que se entrelaza con los resultados empresariales del Kim Hyun Jung Art Center, donde trabajo: quiero ser una pintora coreana que represente a Corea internacionalmente y una «divulgadora cultural» que dé a conocer ampliamente al público el atractivo y la belleza de la pintura coreana.

La fuerza de la ola coreana es hoy extraordinaria. El K-pop, el K-drama, el K-movie y, en general, la cultura coreana se dan a conocer en el mundo y son muy disfrutados por gente de todo el planeta. Al principio me preguntaba: «Corea tiene fama de ser un país de manos hábiles, ¿por qué hay entonces menos artistas coreanos de proyección mundial de lo que cabría esperar?». Esa pregunta me hizo ver la necesidad de entender el mercado del arte coreano actual y, además, ¿no daría buenos resultados que yo también contribuyera a ampliar la ola coreana? En 2017 fui seleccionada por Forbes, la mayor revista económica de Estados Unidos, entre los treinta menores de treinta años más influyentes de Asia. Aprovechando esa oportunidad, tengo planeado trabajar de forma activa y dedicarme aún más a mi obra para dar a conocer el K-art y la pintura coreana en todo el mundo. Como plan más concreto, estoy pensando en representar un art nouveau de la pintura coreana: me gustaría fusionar la imagen delicada y bella del art nouveau con mi pintura coreana y completar obras distintas. Y mi primera exposición por invitación de 2022 se celebra en el hotel Paradise City de Incheon, del 28 de enero al 20 de febrero de este año, así que ojalá le presten mucha atención. (Risas)

P. Por último, ¿unas palabras de ánimo para los estudiantes que aprenden lengua y cultura coreanas en los King Sejong Institutes de todo el mundo?

Quiero contarles la historia de un pintor: el genio Picasso. Picasso tenía, por supuesto, un talento innato, pero yo creo que era «alguien de un esfuerzo enorme». Es famoso en el mundo entero por su producción prolífica (多作). Calculé sus días de trabajo y su volumen de obra y salió que completaba una pieza cada 2,2 días. En realidad ese volumen es descomunal: un estudiante universitario de Bellas Artes ya va apretado para completar cinco o seis obras al año. Igual que Picasso, conocido como un genio mundial, trabajó con tanto esfuerzo, quiero animarles a invertir mucho tiempo y a estudiar disfrutando. Si estudian con constancia y con un amor intenso por lo que hacen, siempre habrá buenos resultados. Visto de otro modo, es un mensaje corriente que cualquiera repite. Las épocas difíciles llegan siempre, pero estoy convencida de que, si en cada una de ellas recuerdan su sueño y superan cada instante, llegará el buen momento. ¡Ánimo a todos los del King Sejong Institute!